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15 de marzo 2007 - 00:00

Relax de andar por las playas

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Los restoranes y las confiterías, además del Complejo Comercial del Puerto, esperan ansiosos a los turistas antes de dar por ter- minada la temporada.
Escribe Luis Gervais

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En Mar del Plata los cuatro días que corresponden a los feriados de la Semana Santa se sienten muy diferentes que en otra parte del país a pesar de celebrarse lo mismo, es decir los misterios más santos y más augustos de la religión católica.
Existe un punto de vista de quien llega a la ciudad aprovechando el fin de semana largo como una última oportunidad para tener playa (los últimos días y en general los más agradables si coinciden días soleados), o para dejar preparadas sus viviendas hasta la próxima temporada o vacaciones de invierno. También para conocer por primera vez la ciudad.
Para este segmento, la banquina de pescadores del puerto local (dársena de lanchas de pesca artesanal costera) parece atraerlos como si estuviesen imantados. Es imposible llegar a La Feliz y no conocer sus «lanchitas amarillas», o quedarse sin degustar los típicos platos marineros del Complejo Comercial del Puerto, desde rabas, cornalitos, hasta cazuelas de pulpo, pescados a la plancha, etc. También está abierto al público el Museo del Hombre del Puerto Cleto Ciocchini, fiel guardián de rastros fotográficos y elementos históricos relacionados con el puerto y su gente.
Otro punto de vista muy diferente es el del marplatense nativo, que si bien en verano ve literalmente invadidas su privacidad y tranquilidad del invierno de «cruzar la calle sin mirar», en Semana Santa sale a disfrutar del feriado y aprovecha su ciudad como un turista más, con la ventaja de contar con comercios y espectáculos que no estarán durante los fríos meses del invierno. Además, hay muchos adeptos a la pesca costera que aprovechan la oportunidad de poder levantarse temprano y acercarse a las escolleras para pescar pejerreyes (esta especie llega con los primeros fríos) y cocinarlos de la mejor manera: marinados y fritos en la sartén, bien dorados.
El comerciante, por su parte, espera estos días para poder tener los últimos grandes ingresos de la temporada. No será hasta el próximo fin de semana largo que pueda «trabajar fuerte». Para muchos propietarios, este fin de semana representa la posibilidad de poder pagar el alquiler del local por la temporada que pasó o tal vez poder mantener el comercio abierto en el invierno sin preocupación. Los bares y confiterías, la hotelería, los restoranes, incluso las pescaderías. Las panaderías con las roscas de Pascua (cada casa con su especialidad). Las casas que se dedican exclusivamente a la elaboración artesanal de huevos de Pascua. Desde los típicos de chocolate negro con ornamentación de azúcar glaseada, hasta los de chocolate blanco con almendras o los de azúcar pura. A estos empresarios marplatenses no los ha asustado la fabricación de huevitos de venta masiva en supermercados, porque el cliente reconoce su excelente calidad. Todos ellos ven al feriado de Semana Santa como un manantial de ingresos.
Para quien practica el culto religioso es una semana que comienza el domingo anterior, el Domingo de Ramos, en donde Jesús desea proclamarse Rey antes de ser crucificado. Son cuatro días en donde cada uno de ellos tiene su sentir. Son días de luto, pero reconfortador porque recuerdan la muerte del Hombre-Dios, y con ella la redención de los mortales. El jueves, con su única misa pero solemnísima. Un día que obliga al creyente a pensar en nada más que en la última cena de Jesús y en la institución de sacerdocio y el sacramento del amor. El viernes, hablando en lenguaje litúrgico, amanece sombrío y melancólico. Azotado y coronado con espinas, el divino Nazareno atraviesa las calles de Jerusalén. Es el día del perdón universal. Es el día en que los peregrinos que están en Mar del Plata aprovechan para visitar la gruta de Nuestra Señora de Lourdes en la calle 12 de Octubre al 3900, muy cerca del puerto. Inspirada en la gruta de Massabielle, a orillas del Gave, en las proximidades del entonces pueblecito pirenaico de Lourdes, es el lugar elegido para todo aquel que desee hacer una petición o un agradecimiento. Muchísimos fieles han dejado sobre sus paredes placas y recordatorios de los favores concedidos por la Virgen. Recorrer las escalinatas y su Vía Crucis sigue siendo un modo de oración muy válido. Así concluye la Semana Santa en Mar del Plata, y todo lo que ello implica, el perdón, el descanso, la reflexión y el regreso la rutina. Cada cual aprovechará a su manera todo lo que la ciudad ofrece, encajándose en alguno de los grupos antes descriptos, o en algún otro, pero que seguramente deberá tener en cuenta que el festejo de la Pascua supone aprender a convivir en armonía, y hacernos solidarios con los demás.

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