Magníficos paisajes serranos, sitios de valor religioso, termas, espacios propicios para el relax o para la práctica de actividades recreativas y culturales forman parte de las propuestas de San Luis para Semana Santa. Dentro del circuito religioso, Villa de la Quebrada, a 40 km de la ciudad, es el centro de mayor convocatoria religiosa de la provincia, conocido por las multitudinarias manifestaciones de fe al Cristo de la Quebrada, aparecido milagrosamente en el tronco de un árbol. En el cerro Tinajas se encuentra el bellísimo Vía Crucis de mármol de Carrara con esculturas realizadas en tamaño natural provenientes de Italia. Renca atesora en su iglesia una imagen con una devoción popular originada en otra milagrosa aparición de Cristo; en el Monasterio de las monjas benedictinas de El Suyuque, se adquieren exquisitos dulces y artesanías, y el Monasterio de las monjas cartujas en Carpintería ofrece artesanías e imaginería religiosa. San José del Morro posee un particular museo donde se exponen piezas religiosas que sirvieron para actividades eclesiásticas entre 1650 y 1700, entre las que se destacan una colección de cálices y una prenda del cura Brochero. Merece visitarse la capilla, una de las más antiguas de la provincia, declarada Monumento Histórico Nacional. De marcado estilo colonial, su construcción data de la segunda mitad del siglo XVIII. Villa Mercedes testimonia un valioso patrimonio arquitectónico, producto de la obra desarrollada por Santa Madre Cabrini, patrona de los inmigrantes, en su permanencia por esa ciudad.
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Buscando oro
La Carolina es un pintoresco pueblito que alberga al final de su calle principal la mina de oro establecida en 1792 al pie del Cerro Rico. Los españoles fueron los primeros en abrirse paso a través de túneles y los ingleses continuaron esa empresa. Actualmente se realizan originales visitas guiadas al interior del extinguido yacimiento y búsqueda artesanal de oro en el río. El cerro Tomolasta permite admirar el Valle de Pancanta desde un mirador, la herencia aborigen se materializa en la plaza temática Círculo de las Posibilidades Infinitas y un artístico paseo revestido en piedra y granito antecede al Museo de la Poesía. Juan Crisóstomo Lafinur fue un filósofo, poeta y patriota de nuestro país, que nació en La Carolina en 1797. Su casa natal fue integrada a este museo, en el que se reflejan su obra y espíritu revolucionarios. Contiene una biblioteca con manuscritos originales y libros de poetas de San Luis y el país. La localidad recibió en agosto de 2007 sus restos, repatriados desde Chile, donde murió a los 27 años.
Relax y salud
Balde y San Jerónimo invitan a relajarse tomando saludables baños termales en complejos privados y municipales. Las propiedades terapéuticas de estas aguas son recomendadas para el tratamiento de diferentes afecciones dermatológicas y nutricionales, reumatismo, diabetes y trastornos hepáticos. Potrero de los Funes y Villa de Merlo son dos clásicos del turismo puntano. El primero es un suave valle que abraza un lago artificial, vertiginosas quebradas, arroyos y cascadas, donde es posible transitar paisajes y caminos de ensueño o practicar trekking, cicloturismo, cabalgatas, escaladas o navegar en canoas. Como un gran portal de entrada hacia el valle, se eleva La Quebrada de los Cóndores con sus paredes de 300 metros de altura a los costados de la ruta. El circuito carretero que rodea al lago agrupa cabañas, hosterías, balnearios, camping, el Hotel Potrero de los Funes y el auditorio Caja de los Trebejos, sede del Mundial de Ajedrez San Luis 2005. Ingresando con guía en los verdes senderos de las sierras se alcanza la frescura del Salto de la Moneda y el Salto Arco Iris. El esplendor de los bellos escenarios de la zona se muestra en los miradores del alto camino Travesía de las Cumbres que, con una extensión de 12 km, serpentea cruzando las Sierras de San Luis. La Villa de Merlo es buscada por los beneficios de su afamado microclima, caracterizado por la carga de iones negativos que se respira en la región y en las concentraciones de minerales. Estas propiedades lo convierten en un factor inmejorable para la salud del cuerpo y el alma. El paisaje serrano con numerosos circuitos es ideal para recorrerlo a caballo, caminando y para hacer campamentismo. El parapentismo se puede practicar en el Mirador de los Cóndores, cuyas cumbres a más de 1.500 m de altura ofrecen plataformas para adueñarse del cielo puntano. La adrenalina fluye también en otras actividades de montaña, como escalada, rappel, senderismo, mountain bike, tirolesa y 4x4. Al sur, el Corredor de los Comechingones está integrado por apacibles pueblitos serranos, donde es posible hacer turismo de estancias, agroturismo y avistaje de cóndores.
Trazados caprichosos
La Sierra de las Quijadas es un maravilloso escenario de figuras rojizas caprichosamente moldeadas por la erosión a lo largo de los milenios. Las quijadas de vacunos encontradas por antiguos pobladores le dieron el nombre a la zona, que fue refugio de gauchos escapados de la Justicia. Atesora restos fósiles de dinosaurios y conserva yacimientos arqueológicos de culturas aborígenes. Los senderos interpretativos ubicados en los miradores superiores del Potrero de la Aguada permiten obtener increíbles panorámicas. Los más resistentes tienen dos recorridos que se hacen con guía, pueden caminar hasta la huella fosilizada del dinosaurio o descender hacia el valle del Potrero de la Aguada y cruzarlo hasta alcanzar los pies de los majestuosos farallones.
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