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26 de mayo 2008 - 00:00

"Somos únicos en el mundo"

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Facundo Gómez Minujín
Escribe Atila Karlovich

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El nuevo presidente de arteBA, Facundo Gómez Minujín, conversa con este diario.
Periodista: ¿El hecho de ser hijo de una renombrada artista como Marta Minujín lo ha relacionado de manera especial con el arte?
Facundo Gómez Minujín: Sin duda establezco una relación con el arte como consecuencia de mi madre. Nuestra familia se caracteriza por dos situaciones: una es que no hay repetición de profesiones como en otras familias, siempre hubo de todo y las elecciones profesionales se hacían siempre con gran libertad, y otra que en todo lo que hacemos siempre hay una veta creativa. Tuvimos varios artistas en la familia, actores, músicos, entre los que por supuesto mi madre fue la más conocida y destacada. Así desde chico me relacioné en forma natural con el ambiente del arte. En cambio, mi relación con arteBA no tuvo nada que ver con mi madre. Es más, en un principio los artistas poco querían saber de una feria supuestamente mercantil. Se mantenían alejados, iba la obra pero no iban ellos. Recién en los últimos años se están integrando y pretendemos que se integren más todavía. Yo vine a arteBA por mi profesión de abogado. Me invitó un colega y amigo, Juan Cambiaso, que a su vez era coleccionista, en una época en la que esto todavía era muy chiquito.
P.: Hijo de artista, abogado y banquero por otra parte, pareciera que viene perfectamente preparado para este desafío donde se conjugan el arte y los negocios.
F.G.M.: Eso lo dirá el futuro, pero lo cierto es que arteBA se ha convertido en un gran centro de gestión e ideas. Tenemos muchas más ideas de las que podemos gestionar, por los fondos muy limitados. Lo más valioso de arteBA, sin duda, es el equipo único que tenemos. Entre el consejo de administración, que trabaja prácticamente full time en una actividad no rentada, y el staff profesional de primera línea, se conforma un verdadero equipo altamente eficiente que funciona como un grupo de amigos. Si bien nuestro evento principal seguirá siendo la feria de mayo, este año tenemos previsto otro acontecimiento para el mes de agosto.
P.: Es decir, arteBA ya no es sólo una feria de galerías sino una institución cultural.
F.G.M.: Sin duda. Tratamos de abordar y ejercer influencia en temas como la importación y exportación de obras de arte, las leyes que pueden incentivar el consumo cultural, como la ley de mecenazgo, la de patrimonio cultural. En última instancia, el sueño de arteBA es crear una plataforma en la que los propios artistas, y no sólo galeristas y coleccionistas, puedan gestionar en forma absolutamente libre ideas y proyectos, una especie de espacio performático.
P.: ¿Es ésta la idea del evento de agosto?
F.G.M.: Bueno, no aspiramos todavía a tanto, no se trata de un superevento, sino más bien de un proyecto piloto, que haremos junto con la Ciudad de Buenos Aires. El protagonismo no será tanto de las galerías sino la obra de las galerías, elegida por un equipo de curadores. Lo haremos en la segunda mitad del año para aprovechar la corriente de gente e instituciones que estará en la región por la Bienal de San Pablo. Hay que atraerlos al fin del mundo que es Buenos Aires.
P.: ArteBA se ha internacionalizado en los últimos años.
F.G.M.: Para integrarse a los circuitos internacionales lo fundamental es la calidad.
P.: ¿El revuelo que hubo en las preliminares de esta feria por el rechazo de algunas galerías tiene que ver con el tema de la calidad?
F.G.M.: No necesariamente. En el arte, la calidad nunca deja de ser un valor subjetivo y lo que es bueno o malo, lo que verdaderamente perdura, no lo decide ninguno de nosotros, sino lo dirá el tiempo. Lo que hay es una limitación de espacio y un comité seleccionador que elige galerías según los proyectos presentados. Nos interesan galerías con coherencia estética, que tengan un programa que explicite una vinculación lógica entre los artistas presentados, galerías que muestren además cosas nuevas, que incentiven, empujen a sus artistas a crear. Sabemos que los marchands han tenido un papel muy importante en la historia del arte y aquí queremos galerías conscientes de este papel.
P.: ¿A qué público se dirige arteBA?
F.G.M.: Vienen más de 100.000 personas... amantes del arte, coleccionistas porteños y de las provincias, privados e institucionales. Pero también vienen cada vez más extranjeros, coleccionistas, grupos de coleccionistas e instituciones, como fundaciones y museos. Los institucionales son pocos en los números, pero tremendamente influyentes, porque en definitiva son los que hacen las grandes compras y se llevan las obras más representativas, las que se llaman museológicas. Para fomentar esto tenemos un programa de matching funds. Nosotros aportamos una cantidad de dinero que proviene de un donante interesado en las relaciones con un determinado museo o país, y la institución tiene que aportar esta misma suma y destinarla a la compra de obra en la feria. Así estamos trabajando con varios otros museos de todo el mundo. Es un mecanismo complicado, pero de esta forma se aumentan las ventas de la feria, se promueve a las galerías y a los artistas y se posiciona el arte argentino en el circuito internacional.
P.: ¿Ves tu gestión en una línea de continuidad o de ruptura con gestiones anteriores?
F.G.M.: Los programas a los que he aludido concretamente fueron iniciados por mi predecesor Mauro Herlitzka, conmigo en la vicepresidencia, así que veo mi gestión claramente en la continuidad de esta línea. Queremos un espacio transparente y objetivo, sin proteger ninguna tendencia particular ni ningún grupo de galerías ni curadores. Ahora, por ejemplo, estamos creando una suerte de premio arteBA dedicado a aquellas personas que contribuyeron en forma destacada al fomento de las artes visuales en nuestro país.
P.: ¿ArteBA es única en América latina o hay eventos comparables?
F.G.M.: Hay eventos parecidos, pero ninguno de la magnitud y trascendencia de arteBA. La razón es que casi todas esas ferias son comerciales. Los organizadores pretenden ganar dinero. Nosotros, al revés, como institución sin ánimo de lucro, somos autosustentables y reinvertimos todos los fondos conseguidos por entradas, alquileres de espacio, etc., en la misma feria y sus acciones. Además, buscamos sponsors y hacemos cosas que ningún empresario del arte haría sencillamente porque no son rentables. En este sentido somos únicos en el mundo. Están las grandes ferias comerciales como ArtBasel y ArtMiami y, por otra parte, las ferias subsidiadas por el Estado, como Arco en Madrid. Esta ausencia de subsidios limita nuestros fondos y hace que tengamos que posponer muchas de nuestras ideas, pero nos garantiza independencia absoluta.
P.: ¿Cómo ve la evolución de arteBA desde sus inicios?
F.G.M.: ArteBA comenzó como una feria y hoy es un evento. Comenzó con arte moderno y hoy está dedicada al arte contemporáneo. Comenzó como feria de arte argentino, hoy es feria de arte latinoamericano. Empezó sin auditorio y sin sustento teórico, hoy tenemos un sustento teórico con gente de primer nivel internacional. Empezó sin programa de coleccionismo y hoy tenemos un programa muy fuerte. Empezó sin fomento a las galerías más necesitadas de recursos, y hoy tenemos Barrio Joven, un programa de promoción de galerías marginales y de nueva generación. En este sentido hay limitación y expansión del concepto original, hay una importante evolución, pero no hay ruptura. ArteBa ha crecido y esperamos que esto siga así.

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