La noche mendocina ha ganado fama no sólo por su intensa movida gastronómica. La música, la cultura, la diversión están presentes en distintos puntos de encuentro de la ciudad y sus alrededores.
La tradicional calle Arístides Villanueva, ubicada a unos 5 minutos del centro de la capital mendocina, en la quinta sección, en un buen lugar para comenzar el recorrido nocturno. Los jueves y viernes son los días que los bares de la zona «explotan», como dicen los mendocinos. Sin embargo, el movimiento de gente es constante durante toda la semana.
Otro clásico es Chacras de Coria, a pocos kilómetros de la Ciudad de Mendoza, en el Departamento de Luján de Cuyo.
Chacras también es sinónimo de diversión. Junto con El Challao, pintoresca zona que se extiende desde el Parque San Martín hasta el Cordón de Las Lajas, y el Gran Mendoza, constituyen los 3 epicentros principales donde se han instalado la mayoría de los pubs, y boliches bailables de Mendoza.
Guía cultural
Otro de los atractivos mendocinos en materia de diversión, es la nutrida agenda de espectáculos en espacios culturales, bares, teatros, entre otros. En este sentido la Secretaría de Cultura del Gobierno de Mendoza edita cada mes una guía con salidas nocturnas. La publicación se reparte de manera gratuita en todos los centros de información turísticos, en la sede de la Secretaría de Cultura -España y Gutiérrez de Ciudad- o a través de internet, en el sitio www.cultura.mendoza.gov.ar.
El turismo urbano también se abre a una interesante propuesta gastronómica, tanto en su versión gourmet como regional, ofreciendo una exquisita combinación de platos, asociados a los cultivos mediterráneos como la vid, el olivo y distintos frutales. A éstos se deben sumar las carnes de chivo, cordero y ternero, así como también el aprovechamiento de salmónidos, pejerrey y percas. Pero sin lugar a dudas, el elemento distintivo por excelencia de la cocina mendocina es su aptitud para la combinación de las comidas y las bebidas, gracias a las excelentes expresiones varietales de todos sus vinos.
En ferias callejeras, o en las plazas, se venden artesanías urbanas, con piezas creativas. La plaza Independencia, es particularmente un punto de encuentro en materia de este tipo de exposiciones. En cuanto a la artesanía folclórica, el ámbito más propicio para apreciarlas y comprarlas lo constituye el Mercado Artesanal, que nuclea a los principales artesanos del medio rural y la montaña, destacándose la cestería lagunera de Huanacache, las mantas, ponchos y mil piezas más tejidas al telar con guardas autóctonas y técnicas ancestrales y especialmente el trenzado y trabajos en cuero.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario