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7 de septiembre 2004 - 00:00

El Nuevo Referente

El Mercedes SLK se ha renovado por completo y se destaca por su seguridad, el confort de marcha y el comportamiento dinámico.

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También existe el 350 con 6 cilindros, caja automática de 7 velocidades y 272 CV y, a fin de año, deberá arribar la versión deportiva especial AMG con un motor de 8 cilindros y 360 CV capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos.

Un convertible de sus características debe impactar por su diseño, y la nueva versión cumple con este requisito no sólo en su exterior, sino que su presentación interior es un verdadero ejemplo de cómo debe ser un auto de su tipo, algo que el Audi TT en su momento fue un punto de referencia.

Lo mejor del SLK es el comportamiento dinámico y el confort de marcha que ofrece. Generalmente, en los autos deportivos esta combinación es muy difícil de conseguir y esta versión lo logra con creces.

Tiene un agarre brillante cuando se circula fuerte y permite una marcha placentera sobre cualquier superficie, aunque obviamente en algunos lugares de la capital federal no es tan efectivo. Es un placer manejar este automóvil y no hay dudas de que es el nuevo referente de su segmento.

Le sobra chasis y se entiende porque está preparado para recibir motores más potentes. La dirección acompaña en forma soberbia con su eficacia a cualquier velocidad, y la caja de seis marchas está muy bien relacionada otorgando valores interesantes de elasticidad con la cuarta marcha insertada y bajando los consumos con la sexta.

Los frenos logran unas distancias de frenado admirables pero el tacto del pedal no es tan enérgico como nos gusta a nosotros y como se puede tener en otros productos de la marca.

Con el motor con compresor y 163 CV las prestaciones son adecuadas pero no asombran. Alcanza una velocidad máxima de 226,4 km/h y acelera de 0 a 100 en 8,2 segundos. Los consumos bajaron con respecto a su antecesor y ahora son adecuados necesitando, por ejemplo, 10,6 litros cada 100 kilómetros en ciudad.

La posición de manejo roza la perfección y es el roadster de su segmento que consigue la mejor postura, pero no se entiende como el apoyacabezas no se puede regular en profundidad (sólo lo hace en altura) para lograr una mejor sujeción en esa parte del cuerpo. Además, considerando su precio las regulaciones del asiento deberían ser eléctricas y le falta la calefacción y la ventilación. Dos elementos que en un convertible se valoran mucho cuando lo tienen. La ventilación del asiento la incorpora Mercedes-Benz desde el año 1998 en sus Clase S y E. Luego, se incorporó en 1999 en la nueva CL y en el 2001 en la última SL. Teniendo en cuenta la ventaja que ofrece es inconcebible que Mercedes no haya trasladado este avance tecnológico de confort a la reciente SLK. Quien suscribe, tuvo oportunidad de probar este elemento y es increíble como el cuerpo no transpira con el traje puesto, y a pesar del tapizado de cuero. Por otro lado, tampoco trae el sistema airscarf, que es una primicia mundial de este modelo. A la altura de la nuca el asiento incorpora unas salidas de aire para brindar calefacción al cuello y alrededores.

El baúl cuenta con una capacidad de 208 litros con el techo abierto y 300 con el techo cerrado. Muy buenos valores teniendo en cuenta que el anterior tenía sólo 145 litros con el techo abierto (345 cerrado) y que es un auto para dos personas. Con el techo cerrado ha perdido capacidad. Antes, tenía 345 y ahora 300, pero el tanque de combustible paso de 60 a 70 litros. El BMW Z4 tiene una capacidad del baúl de 260 litros y un tanque de 50.

El equipamiento de seguridad activa y pasiva es para destacar, pero ya debería disponer de serie del control de presión de neumáticos, un elemento que ya tiene autos más económicos como el Renault Laguna y el Citroën C5 y que Mercedes insiste en cobrarlo aparte a un valor de 646 euros en Europa. Acá esta opción no esta disponible, pero le pusieron los faros bixenón ( es decir para las luces alta y baja), que cuestan 1.000 euros en el Viejo Continente , con el sistema denominado luz de curvas que modifica la iluminación con el giro del volante ó al colocar la luz de guiño. El poder de iluminación es impresionante.

El equipamiento tiene algunos faltantes como las citadas ausencias de opciones del asiento, no tiene cargador de CD s, espejo interior y exteriores sin sistema de antideslumbramiento automático, sensor acústico y luminoso de ayuda al estacionamiento (el Parktronic), rueda de auxilio convencional y el limpiaparabrisas con sensor de lluvia. Para destacar el sonido del equipo de audio, que inclusive con el techo abierto permite un excelente sonido a un volumen fuerte y sin distorsión.

Por último, el precio es elevado. En Italia, por ejemplo, el SLK 200 Kompressor cuesta 37.200 euros, el 350 45.960 y el 55 AMG 67.260.

El BMW Z4 con el motor de 6 cilindros que se importa acá cuesta (el 2.5i de 192 CV) 37.550. El Audi TT roadster 1.8 Turbo con el motor de 4 cilindros y 225 CV vale 43.070 euros y con el motor de seis cilindros y 250 CV , 46.830.

En la Argentina, los precios en dólares son de 65.400 para el SLK 200, a 58.400 el Z4 y a 68.400 y 72.300 los TT. La garantía es de dos años sin límite de kilometraje pero existen pick-ups que ofrecen 3 años ó 100.000 kilómetros.

En suma. Con su diseño, la gran ventaja de su techo metálico (que se esconde en el baúl en 22 segundos), y su logrado compromiso entre un excelente agarre al suelo y el confort de marcha, el SLK suma importantes virtudes para su adquisición.

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