26 de enero 2024 - 09:00

Charlas de quincho en Uruguay

Entre carnavales, internas y trámites de divorcio, las elecciones toman cada vez más forma mientras Argentina sigue siendo una incógnita para la economía local.

El Carnaval es también escenario político del año electoral en Uruguay.

El Carnaval es también escenario político del año electoral en Uruguay.

Uruguay tiene el Carnaval más largo del mundo y este año de elecciones, va a estar particularmente intenso. Ayer en la noche del desfile inaugural, el arte popular se mezclaba con el ajedrez político. Obviamente, la intendenta Carolina Cosse es la gran protagonista política de toda la movida montevideana, mal que les pese a los políticos del oficialismo y a los competidores en la interna del Frente Amplio.

Partidarios de Cosse habían hecho gestiones para que estuvieran en el estrado del desfile alguno de los otros precandidatos, pero no hubo quórum y a la ingeniera la acompañaron sí los integrantes del gabinete municipal, casi completo. Solo se faltaba con justificación argumentada.

Subidos al estrado había varios, pero en la interna del FA quieren que alguno se baje. El MPP está ejerciendo cada vez más presión para que Mario Bergara decline su precandidatura. También en la interna del seregnismo hay presión en ese sentido. En alguno de sus grupos temen que si Bergara insiste y tiene un resultado magro, su capacidad de incidencia en la interna caiga, y con él, ellos. “Esto es entre Orsi y Cosse, no hay vuelta”, enfatizaba un dirigente del MPP mientras picaba molleja en un asado en un balneario rochense. El VCP fluía y la charla siguió, con eje en uno de los argumentos que los de Mujica machacan permanentemente, aunque no en público. “Con Orsi el FA gana, con Cosse arriesga perder”.

Argentina y las deudas

La economía ha comenzado a mostrar mejores números en los últimos meses, y desde el gobierno se quiere aprovechar el envión en un año de definiciones. Y uno de los asuntos clave es la relación con Argentina. Allí, conviven varios capítulos más o menos complejos. Por un lado, los exportadores quieren cobrar lo que les deben los importadores argentinos, que -hasta la asunción de Milei- tenían fuertemente restringido el acceso a dólares. Con el nuevo gobierno la situación cambió más en las intenciones que en los hechos: aun no se vislumbra claramente cómo se resolverá esa deuda, que los exportadores están registrando para tener una cifra exacta. Ya están anotados negocios por 80 millones de dólares que aún no se han pagado, pero el monto -con seguridad- es mucho mayor.

El gobierno argentino ha propuesto reconocer esa deuda con bonos denominados BOPREAL, pero los exportadores uruguayos no los ven como solución. “Yo quiero los dólares, es la moneda en la que vendí”, manifestaba un empresario, que tiene en Argentina su principal mercado. “Esos BOPREAL ni siquiera están logrando ser colocados a los importadores y no hay un mercado secundario que permita saber cuál es su valor efectivo, para poder convertirlos a dólares. El asunto está muy verde” agregó.

Mejor panorama hay en la relación intergubernamental. El acuerdo bilateral entre los cancilleres Omar Paganini y Diana Mondino para aprobar el dragado del canal de acceso del Puerto de Montevideo a 14 pies es una señal efectiva e importante de la sintonía entre ambos gobiernos. “La idea es que la actividad marítima tenga el mayor desarrollo posible”, comentó un empresario marítimo, en diálogo off the récord. El asunto lo tomó directamente el canciller, y se espera que se apruebe a nivel de la Comisión Administradora del Río de la Plata en pocos días.

Cambios presidenciales

El presidente Luis Lacalle Pou ya ha confirmado que volverá al Parlamento el 2 de marzo, para dar su discurso anual sobre la situación del país. Se espera un planteo con fuerte contenido político, destacando los logros del gobierno. Si bien el Presidente tiene vedado ingresar en la política partidaria, es bastante obvio que él y su gestión son claves en la suerte de la coalición gobernante en las próximas elecciones.

Lo que también ha cambiado es su situación personal. Confirmó al semanario Búsqueda que inició los trámites de divorcio con su esposa Lorena Ponce de León. Ella se quedaría con la casa de Rocha, de alto valor afectivo para el Presidente, al tiempo que decidieron vender su propiedad en La Tahona, según personas cercanas a la pareja. “Es un trance difícil”, reconocía una profesional allegada. “La procesión va por dentro”. Mientras, Lacalle Pou decidió a fin del año pasado adquirir una valiosa moto, con la que se lo ha visto por Punta del Este y por Colonia. En ambos lados fue más rápido de lo permitido y fue multado, porque en Uruguay “naides es más que naides”. “Esperemos que en el discurso se mantenga dentro de los límites”, comentó un legislador frentista, medio en broma, medio en serio.

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