Las empresas observan un deterioro del clima de negocios de cara a este 2026, con proyecciones de estabilidad en materia económica, preocupación por la competitividad y algunas objeciones sobre las relaciones laborales, según surge de un informe realizado por la consultora KPMG Uruguay.
¿Cómo evalúan las empresas el clima de negocios para este 2026?
La competitividad, los cambios en el entorno tributario y las relaciones laborales se erigen como las principales preocupaciones, según un informe de KPMG.
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Los empresarios acentúan su pesimismo sobre la economía y la conflictividad impacta en el clima de negocios
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Uruguay enfrenta un 2026 decisivo en materia de crecimiento e inversión
El clima de negocios en Uruguay se deteriora, advierten los empresarios.
Concretamente, entre las luces amarillas para el sector privado asoman cuestiones como la conflictividad, los cambios tributarios del Presupuesto e incluso "la calidad de la clase política", de acuerdo a la 30ª edición de la encuesta de Perspectivas Empresariales de KPMG.
El estudio recoge la visión de directores, gerentes generales y gerentes financieros y fue realizado entre el 17 de noviembre y el 19 de diciembre de 2025 a referentes de 104 empresas medianas y grandes (el 50% grandes, un 32% medianas y 18% pequeñas). Funciona además como una radiografía sectorial, con un 63% de firmas vinculadas a servicios, 17% al sector industrial, 10% al primario y 10% a construcción y afines.
Las perspectivas de las empresas sobre la economía
Con respecto a la situación económica para este año, un mayoritario 58% respondió que espera un escenario igual. Sin embargo, el saldo final es negativo, con un 29% que espera un deterioro (entre ellos un 2% que prevé un 2026 "mucho peor") y un 13% con proyecciones "moderadamente mejores".
Al ser consultados por el crecimiento del país, la visión es muy similar. Un 58% mantiene expectativas neutras, mientras que un 30% tiene visiones negativas y un 13% positivas, lo que supone un fuerte retroceso frente al año pasado (33% positivas y 16% negativas). Aunque en menor medida, el sector privado también espera un escenario negativo a nivel global (14% positivo contra 22% negativo).
Puntualmente, 7 de cada 10 empresarios espera que el crecimiento esté del 2% para abajo, es decir por debajo de la proyección del gobierno. De todos modos, esta desaceleración no debe interpretarse como la previsión de una contracción en el nivel de actividad. De hecho, pese a cierta desmejora, las compañías mantienen una visión personal más favorable para la industria que integran (29% positivo contra 18% negativo) y para las ventas propias (43% positivo y 12% negativo).
“En términos generales se percibe un cierto deterioro en las expectativas de los empresarios sobre la marcha de la economía con relación a los registros de un año atrás", expresó el gerente senior del Área de Asesoramiento Económico y Financiero de KPMG Uruguay, Marcelo Sibille, considerando que esto "es consistente con la evolución del nivel de actividad que se ha venido enfriando en el transcurso de 2025, complementado por un contexto externo de eventos geopolíticos que generaron mayor incertidumbre en torno al comercio internacional”.
Qué pasa con el clima de negocios
El clima de negocios en Uruguay sigue siendo favorable, con un 38,5% que lo vislumbra "bueno" y un 15,4% que lo evalúa "malo", mostrando una neutralidad del 46,2%. Sin embargo, la brecha se achicó en comparación con el año pasado, lo que da cuenta de un deterioro en las perspectivas.
Para el empresariado nacional, el principal factor positivo es la seguridad jurídica, seguido por el régimen de promoción de inversiones y la estabilidad macroeconómica. Entre las alertas, aparecen cuestiones como las relaciones laborales, el régimen tributario, la calidad de la clase política, la promoción de la competencia interna y la política comercial y acceso a mercados.
En cuanto a las preocupaciones sobre el entorno, la competitividad vuelve a ubicarse al tope, siendo mencionada por el 49%.en primer plano y por un 33% en segundo plano. Los costos salariales, el atraso cambiario, la alta presión fiscal y el precio elevado de las tarifas fueron considerados los principales factores de ese escenario.
En un contexto de cuentas públicas estresadas, otra problemática que tensiona al sector privado es el déficit fiscal (un 35% lo ve como la cuestión principal y un 34% como segunda), mientras mucho más lejos aparecen la situación mundial, la regional y en último lugar la inflación, algo que no sorprende en momentos donde el IPC se ubica por debajo de la meta del Banco Central del Uruguay (BCU).
Al interpretar estos datos, Sibille explicó que “la percepción sobre el clima de negocios, si bien es favorable en términos netos, lo es menos que un año atrás, siendo la competitividad el factor de mayor preocupación entre los empresarios, fundamentalmente por el lado de los costos salariales y de un nivel de tipo de cambio que consideran atrasado". "El aspecto positivo más saliente fue la inflación, donde se destaca una convergencia de las expectativas empresariales a la meta del BCU”, valoró.




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