La calificadora internacional Fitch Ratings proyecta que el crecimiento económico se mantendrá moderado en torno al 2% durante 2026 y 2027, cifra inferior a la mediana de países con calificación BBB que alcanza 3,3%, según un reciente informe publicado este mes.
Uruguay crecerá 2% en 2026-2027, un tercio menos que países de similar calificación crediticia
Por otro lado, advierten que si el peso sigue apreciándose afectará a exportadores y empresas que compiten con importaciones.
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Las moderadas perspectivas de crecimiento a mediano plazo de Uruguay y el historial de alta inflación que promedió ocho coma dos por ciento entre 2013 y 2023 limitan la posibilidad de mejora del rating.
La calificación soberana de Uruguay se mantiene en BBB con perspectiva Estable, pero Fitch advierte que las moderadas perspectivas de crecimiento a mediano plazo del país limitan la posibilidad de una mejora en el rating crediticio. La calificadora también señaló que el historial de alta inflación ha restringido históricamente la flexibilidad de las políticas económicas.
Los datos preliminares apuntan a un crecimiento del PBI real inferior al 2% en 2025, lo que según Fitch estaría por encima del crecimiento promedio del 1,5% registrado durante la década anterior, pero sustancialmente por debajo de la mediana de la categoría BBB del 3,3%.
Esta brecha de más de un punto porcentual frente a países de similar calificación evidencia el desafío estructural de crecimiento que enfrenta Uruguay, un factor que la calificadora identifica como restrictivo para una eventual mejora del rating soberano.
Incertidumbre sobre agenda microeconómica
Fitch expresó cautela sobre el potencial de mejora que podría derivarse de la agenda microeconómica del gobierno para reducir los obstáculos regulatorios. "No está claro cuánto potencial de mejora podría derivarse de la agenda microeconómica del gobierno para reducir los obstáculos regulatorios", señaló la calificadora en su informe.
Esta indefinición sobre el impacto de las reformas de competitividad anunciadas por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) agrega incertidumbre a las proyecciones de crecimiento de mediano plazo.
Apreciación del peso amenaza sectores transables
La calificadora advirtió que una mayor apreciación del peso podría afectar negativamente a las industrias orientadas a la exportación y a las que compiten con las importaciones. Este señalamiento cobra particular relevancia en un contexto donde el peso se apreció alrededor del 11% durante 2025.
El tipo de cambio fuerte genera problemas de competitividad que se suman a la inflación por debajo del punto medio del rango objetivo, que se situó en 3,1% en febrero. "Este descenso incrementa las ganancias salariales reales y, por lo tanto, podría agravar los problemas de competitividad derivados de un tipo de cambio fuerte", advirtió Fitch.
Conflicto en Irán complica el escenario
Fitch identificó el conflicto en Irán como un factor de alta imprevisibilidad que podría complicar la formulación de la política monetaria, dado su impacto potencial en la inflación y los tipos de cambio.
La calificadora citó la evaluación del Banco Central de Uruguay (BCU) del 3 de marzo, donde la autoridad monetaria afirmó que "la incertidumbre resultante significaba que los riesgos para la inflación parecen ahora más equilibrados que en reuniones anteriores" y que "supervisaría continuamente las implicaciones para la inflación y las expectativas a fin de fundamentar sus futuras decisiones". Este factor externo agrega volatilidad a un escenario macroeconómico que ya enfrenta desafíos estructurales de crecimiento.
Qué sostiene la calificación BBB
Pese a las limitaciones señaladas, Fitch destacó tres pilares que sostienen la calificación BBB de Uruguay. La calificación "se sustenta en un PIB per cápita relativamente alto, sólidos indicadores de gobernanza y finanzas externas robustas", según el informe.
Estos factores compensan las debilidades identificadas en términos de crecimiento e historial inflacionario, permitiendo que Uruguay mantenga su categoría de grado de inversión sin cambios en la perspectiva.
Agenda de competitividad como herramienta adicional
La calificadora reconoció los esfuerzos del gobierno por atacar los problemas estructurales de competitividad. "El gobierno también ha indicado que priorizará la emisión de deuda denominada en pesos y acelerará las reformas de competitividad", señaló Fitch.
Sin embargo, la efectividad de estas medidas para impulsar el crecimiento por encima del 2% proyectado permanece como una incógnita para la calificadora.
Dolarización y profundidad financiera: restricciones persistentes
Fitch identificó la elevada dolarización financiera de Uruguay, que alcanza aproximadamente el 70% de los depósitos, como una restricción persistente a la efectividad de la política monetaria.
"Una inflación estructuralmente más baja crea una oportunidad para avanzar aún más en las persistentes restricciones de la política monetaria derivadas de la dolarización, la indexación y la baja profundidad financiera", señaló la calificadora.
Una mayor confianza en el peso podría incentivar un mayor ahorro y transacciones en moneda local, mejorando la transmisión de la política monetaria y, potencialmente, apoyando el crecimiento de los mercados de crédito y capital, que según Fitch son relativamente poco profundos.
La depreciación 2024 no generó inflación
Un dato relevante destacado por Fitch es que una depreciación de alrededor del 13% en 2024 no condujo a un repunte de la inflación, evidenciando un cambio en la dinámica inflacionaria.
Este comportamiento contrasta con el patrón histórico del país, donde Uruguay "ha tenido históricamente problemas con una alta inflación, que promedió 8,2% entre 2013 y 2023, superando a otros mercados emergentes con calificaciones similares".
Fitch valoró positivamente la última ronda de negociación salarial vigente hasta 2027, que "incorporó el objetivo de inflación del 4,5% y limitó las 'correcciones' de inflación retrospectivas, lo que respalda un ancla nominal más prospectiva". Esta modificación debilita el ciclo de retroalimentación entre salarios y precios que históricamente reforzó la persistencia inflacionaria en Uruguay.
La proyección de crecimiento del 2% para Uruguay en 2026-2027 contrasta no solo con la mediana BBB del 3,3%, sino también con las dinámicas de países vecinos. Argentina enfrenta un proceso de reformas estructurales profundas bajo el gobierno de Javier Milei, mientras que Paraguay ha logrado atraer inversiones significativas con políticas más agresivas.
El desafío para Uruguay es lograr acelerar su crecimiento sin comprometer la estabilidad macroeconómica y la solidez institucional que son la base de su calificación de grado de inversión.


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