El mercado de criptomonedas en Uruguay dejó de estar asociado únicamente a la especulación financiera y comenzó a consolidarse como una herramienta de transferencia de valor, cobros internacionales y pagos digitales. Aunque todavía se trata de un ecosistema de nicho en comparación con otros países de la región, actores del sector aseguran que la adopción viene creciendo de forma sostenida, impulsada principalmente por freelancers, empresas tecnológicas y usuarios que buscan alternativas más ágiles y menos costosas que el sistema financiero tradicional.
Criptomonedas en Uruguay: crece el uso de stablecoins y avanza la regulación del mercado
El mercado virtual dejó de estar asociado a la especulación financiera y comenzó a consolidarse como herramienta de cobros internacionales y pagos digitales.
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Uruguay adopta de forma creciente el uso de stablecoins.
“Hoy en Uruguay hay dos grandes casuísticas. Una tiene que ver con la posibilidad de cobrar desde el exterior como freelancer o pagarle a trabajadores remotos mediante cripto. Y la otra sigue siendo la especulación”, explicó Juan Becerra, gerente comercial de Criptala, empresa especializada en el rubro.
Según detalló, el mercado local evolucionó significativamente desde 2020, cuando el principal activo negociado era Bitcoin. Actualmente, cerca del 90% de las operaciones que realizan corresponden a stablecoins, especialmente USDT, monedas digitales cuyo valor se mantiene atado al dólar estadounidense.
“El cliente hoy muchas veces compra USDT primero y después decide cuándo pasarlo a Bitcoin, Ethereum u otra cripto. Eso cambió completamente la lógica del mercado”, sostuvo.
De Bitcoin a las stablecoins
El cambio respondió, en parte, a la volatilidad de Bitcoin y a las dificultades que generaba su utilización como medio de intercambio cotidiano.“Bitcoin fue pensado para transferir valor en tiempo real, pero la volatilidad generaba fricción. Si un vehículo valía 10.000 dólares, el equivalente en Bitcoin podía cambiar entre el momento de acordar la operación y el de concretarla”, señaló Becerra.
En una economía altamente dolarizada como la uruguaya, la referencia de valor sigue siendo el dólar. Allí las stablecoins encontraron un terreno fértil. “Si un freelancer cobra 1.000 dólares, quiere recibir exactamente eso. Con USDT no hay discusión sobre la cotización o la volatilidad”, afirmó.
El ejecutivo también recordó la experiencia de El Salvador, donde Bitcoin fue adoptado como moneda de circulación legal. “Hubo períodos donde Bitcoin cayó 10% en un mes y la gente directamente no podía pagar cuentas. Eso terminó afectando la adopción en la economía real”, indicó.
De acuerdo con datos de la empresa, más de 15.000 personas operaron en algún momento con su plataforma, en su mayoría uruguayos, aunque también hay usuarios argentinos, brasileños, rusos y cubanos. En varios casos, las criptomonedas funcionaron como vía de escape ante restricciones bancarias o dificultades económicas en sus países de origen. “Llegaron usuarios rusos y ucranianos que tenían problemas para mover capitales por las restricciones financieras derivadas de la guerra. La cripto terminó siendo una herramienta para trasladar valor”, explicó.
El avance también comenzó a reflejarse en operaciones de mayor porte. Becerra aseguró que participaron en cerca de 20 compraventas inmobiliarias realizadas con criptomonedas. “Hay personas que ganaron capital con cripto y lo utilizaron para comprar inmuebles. También extranjeros a quienes les resultó más simple ingresar fondos mediante activos digitales que a través de transferencias tradicionales”, señaló.
En paralelo, el ecosistema empieza a integrarse con plataformas comerciales locales. La compañía lanzará en los próximos días una pasarela de pagos junto a Red Tickets, que permitirá pagar entradas con USDT. “El usuario podrá pagar una entrada con criptomonedas igual que hoy lo hace con tarjeta o transferencia bancaria”, indicó.
El perfil del usuario cripto uruguayo
Aunque el universo todavía está concentrado en perfiles vinculados a la tecnología y las finanzas, el sector considera que la masificación va a ser progresiva.
“Hoy el perfil dominante es gente que no tuvo miedo de adoptar nuevas tecnologías y personas vinculadas a inversiones o movimiento de capital. Pero esto va camino a naturalizarse como pasó con internet o con los smartphones”, sostuvo Becerra.
Además, destacó que el uso institucional ya comenzó a expandirse a nivel global. “Instituciones financieras tradicionales ya utilizan infraestructura cripto para mover saldos entre ellas”, explicó. Como ejemplo, mencionó el caso del broker estadounidense Interactive Brokers, que incorporó la posibilidad de fondear cuentas mediante stablecoins para reducir costos bancarios internacionales.
El Banco Central del Uruguay prepara el marco normativo
Uno de los principales cambios esperados para el sector en Uruguay es la regulación específica que prepara el Banco Central del Uruguay (BCU). Según Becerra, el organismo ya realizó consultas públicas y podría definir el marco regulatorio definitivo entre junio y julio de este año.
“Probablemente ya para 2027 haya empresas reguladas por el Banco Central. Nosotros trabajamos con estándares compatibles con bancos y procesadores de pago y queremos regularnos cuando exista la normativa”, afirmó.
El empresario consideró que el nuevo escenario será clave para consolidar la confianza en la industria. “Durante mucho tiempo la cripto estuvo asociada únicamente a la especulación. La regulación va a dar tranquilidad a los usuarios y ayudar a distinguir con qué empresas conviene operar”, sostuvo.
Una industria que busca legitimarse
El crecimiento del sector también busca apoyarse en iniciativas de comunidad y difusión. En ese marco se realiza una nueva edición de la Semana Bitcoin. “El objetivo es impulsar la adopción y también recordar el contexto en el que nació Bitcoin, en plena crisis financiera de 2008 y con una fuerte desconfianza hacia el sistema bancario”, explicó Becerra.
La lógica original de Bitcoin, agregó, estuvo vinculada a la descentralización y a la posibilidad de que las personas pudieran custodiar directamente su patrimonio sin depender de intermediarios financieros.

