Con el ingreso del proyecto de Presupuesto Quinquenal al Parlamento este domingo, el gobierno dará oficialmente inicio a una etapa de negociaciones para conseguir los recursos necesarios para la gestión, en un contexto fiscal ajustado, la resignación a nivel programático un escenario inédito en la Cámara de Diputados que supone desafíos para lograr la aprobación de la ley a fines de noviembre.
“El Frente Amplio (FA) experimenta en esta negociación presupuestal dos escenarios inéditos, que nunca experimentó en sus tres gobiernos anteriores”, señaló como punto de partida el magíster en Ciencia Política (Di Tella) e investigador de la Universidad de la república (UdelaR), Fabricio Carneiro. En diálogo con Ámbito, consideró que la falta de una mayoría propia en la Cámara baja y el “espacio fiscal muy angosto” son elementos que “imponen restricciones políticas y económicas a la discusión presupuestal”; y serán los principales desafíos a superar por el oficialismo.
Será la primera gran batalla legislativa del gobierno de Yamandú Orsi. Si bien ya enfrentó el tratamiento de otros proyectos importantes, así como dificultades en su relacionamiento con los partidos de la oposición, la ley de Presupuesto está a otro nivel: con una extensión que varía entre los 600 y los 800 artículos con incisos que incluyen los rubros presupuestales de gastos, funcionamiento, sueldos e inversiones para cada ministerio, empresas públicas, entes autónomos y los organismos contemplados en el artículo 221 de la Constitución —Tribunal de lo Contencioso Administrativo, Corte Electoral y Tribunal de Cuentas—; y dada la importancia de su contenido en términos de determinación política y económica, la negociación tiene una dimensión muy diferente.
El Presupuesto como una ley ómnibus
“El Presupuesto es una ley ómnibus”, resumió el doctor en Ciencia Política por la UdelaR, Daniel Chasquetti. No solo por la cantidad de artículos que incluye, sino también porque “todos los gobiernos incorporan reformas institucionales y de políticas”; y en este caso en particular, ya fueron adelantados varios cambios impositivos.
A partir de esta característica principal, el gobierno enfrenta dos problemas o momentos cruciales: “uno es aprobar la ley en general, y otro es salvar la mayor cantidad de artículos posibles”, sin que se los rechacen o modifiquen de forma sustancial. Para ello, cada Cámara tiene un plazo máximo de 45 días para tratar el proyecto.
La búsqueda de apoyos
En la Comisión Integrada de Hacienda y Presupuesto, el Frente Amplio cuenta con mayoría propia, al igual que en el plenario del Senado. Pero en la Cámara de Diputados, los números no dan por cuenta propia, y el equilibrio de fuerzas genera un escenario más complejo. Ganar apoyos a través de la negociación será clave porque, como señaló Chasquetti, “hay muchas votaciones que son riesgosas porque no tienen mayoría”.
“Creo que la estrategia va a ser apoyarse en el partido de oposición que ha mostrado más capacidad de diálogo con el gobierno: Cabildo Abierto (CA). Con sus dos diputados, Cabildo puede perfectamente votarle el presupuesto al FA, lo interesante va a ser qué es lo que pide a cambio”, consideró Carneiro, a partir no solo de la reciente dinámica observada de la Cámara baja por parte del sector de Guido Manini Ríos, sino también por la postura más abroquelada de los partidos tradicionales y, sobre todo, el Partido Nacional (PN).
Chasquetti coincidió, e incluso fue un paso más allá en su análisis del proceso negociador: “Me imagino que, como vienen las cosas, el gobierno debe tener algo arreglado ya con Cabildo Abierto”.
Yamandú Orsi, Guido Manini Ríos
El gobierno apostará a los votos de Cabildo Abierto en la Cámara de Diputados y a la búsqueda de acuerdos a nivel departamental.
En todo caso, habrá que seguir de cerca cómo las recientes salidas en las filas cabildantes —incluyendo la de quien fuera candidata a vicepresidenta por el partido, Lorena Quintana — debido al apoyo parlamentario brindado al Frente Amplio puede llegar a afectar el comportamiento de los votos de CA. En principio, así como hay coincidencias en la agenda económica, también hay diferencias insalvables en otros aspectos.
“Es un poco el juego que tiene el gobierno, poner todas las fichas en Cabildo Abierto y, en aquellos puntos donde esté en riesgo, buscar algunos socios alternativos. Hay que ver cómo y a dónde apunta. Hay algunos diputados en el interior que, naturalmente, pueden estar influenciados por sus intendentes, y Orsi está trabajando fuerte con el Congreso de Intendentes. Por ese lado también pueden surgir los votos”, añadió el politólogo, que se mostró optimista respecto de la aprobación del Presupuesto: “Yo no la veo tan complicada como podría verla hace dos o tres meses. Me parece que está bastante avanzado”.
Restricción fiscal y condicionantes políticos
Otro aspecto que, parecía, sería más preocupante para el gobierno eran las diferencias internas que pudieran surgir en torno a la inevitable situación de un presupuesto más ajustado del deseado e, incluso, del esperable. Ciertamente hay descontento —en algunos sectores más que en otros— pero “el discurso sobre las restricciones presupuestales es bastante persuasivo, porque hay números que son difíciles de discutir”, apuntó Chasquetti.
Para Carneiro, “las restricciones fiscales van a tensionar la capacidad histórica de articulación interpartidaria a nivel interno” del FA, pero es más probable que gane la unidad en las instancias de resolución de conflictos. La moderación en el discurso del Movimiento de Participación Popular (MPP), el sector mayoritario, es una clara señal de ello.
Martín Vallcorba, Gabriel Oddone y Yamandú Orsi.jpg
La restricción presupuestaria genera roces en la interna del Frente Amplio, así como con el sindicalismo.
Foto: Comunicación Yamandú Orsi
“Me parece que, por el hecho de que el Frente está en minoría (en la Cámara baja), los sectores más izquierdistas se van a disciplinar y no van a genera tantos problemas”, añadió Chasquetti, y consideró que “quedará pendiente la discusión de crear un impuesto a los millonarios”.
¿Y con el sindicalismo? “Si bien tiene cierta coincidencia programática con el FA, también ha demostrado su autonomía, y el proyecto presupuestal y la evolución de las pautas salariales que presenta el Poder Ejecutivo para privados y públicos sin duda va a marcar la relación que tendrá con el gobierno de Orsi en estos cinco años”, sostuvo Carneiro, aunque “no es esperable un quiebre radical entre el Frente Amplio y el movimiento sindical porque las coincidencias han sido beneficiosas para ambos”.
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