7 de abril 2026 - 18:11

El petróleo rozó los 150 dólares y el mercado teme un desabastecimiento global

El crudo WTI alcanzó su nivel más alto desde 2022 tras el rechazo de Teherán al plazo impuesto por la Casa Blanca.

El mercado de petróleo muestra una dinámica divergente: mientras el Brent cae levemente, el WTI sube por la presión sobre el suministro estadounidense.

El mercado de petróleo muestra una dinámica divergente: mientras el Brent cae levemente, el WTI sube por la presión sobre el suministro estadounidense.

Los precios del petróleo cerraron mixtos este martes, en una jornada marcada por la creciente tensión geopolítica y la cercanía del plazo impuesto por Donald Trump a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz.

El crudo Brent cayó 0,5% y cerró en 109,27 dólares por barril, presionado por el temor a que los altos precios de la energía terminen afectando el crecimiento económico global. En paralelo, el West Texas Intermediate (WTI) subió 0,5% hasta los 112,95 dólares, y alcanzó su nivel más alto desde 2022.

El mercado evidenció así una dinámica divergente: mientras el Brent reflejó la preocupación por la actividad económica, el WTI fue impulsado por el temor a una interrupción prolongada en el suministro.

Escasez inmediata y presión sobre los precios

Los analistas señalaron a Reuters que el mercado comenzó a inclinarse hacia un escenario de crisis sostenida en la oferta. "El mercado se inclinó más hacia una interrupción prolongada en lugar de una resolución a corto plazo", indicaron desde consultoras energéticas.

En ese contexto, el contrato más cercano del WTI mantuvo una prima récord sobre los siguientes vencimientos, una señal clara de escasez en el corto plazo. Las refinerías, tanto en Europa como en Asia, compitieron por asegurarse barriles disponibles de inmediato.

Esa presión se trasladó con más fuerza al mercado físico: algunos tipos de crudo se negociaron cerca de los 150 dólares por barril, en niveles récord, impulsados por el "pánico" ante la falta de suministro.

El estrecho de Ormuz, en el centro del conflicto

La escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán profundizó las disrupciones en el mercado energético, con el cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.

Trump reiteró su amenaza y advirtió que, si Irán no reabría el paso, avanzaría con ataques a infraestructura clave. "Toda una civilización morirá esta noche", afirmó el mandatario, en uno de los mensajes más duros desde el inicio del conflicto. Desde Teherán, en tanto, rechazaron el ultimátum y anticiparon represalias contra aliados de Estados Unidos en la región.

Impacto global: más inflación y menor crecimiento

El conflicto ya comenzó a generar preocupación en los organismos internacionales. Desde el Banco Mundial advirtieron que la guerra ralentizaría el crecimiento global y elevaría la inflación, incluso si el conflicto se resolviera rápidamente.

En la misma línea, desde la Reserva Federal de Chicago señalaron que el escenario planteó un dilema inédito: una combinación de menor actividad y mayores precios, sin un "manual claro" de política económica.

Además, la interrupción de exportaciones desde Medio Oriente afectó cerca de 12 millones de barriles diarios, lo que tensó aún más el equilibrio global entre oferta y demanda.

Un mercado en alerta extrema

Con ataques que se intensificaron sobre infraestructura energética iraní y negociaciones al borde del colapso, los mercados operaron bajo un clima de máxima incertidumbre.

El petróleo, en ese contexto, se mantuvo cerca de máximos de los últimos años, reflejando tanto el riesgo geopolítico como una creciente escasez en el suministro inmediato.

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