Los precios del petróleo subieron más de 4 dólares por barril este martes y alcanzaron su nivel más alto en cinco semanas, luego de que Estados Unidos e Irán reanudaran los enfrentamientos militares, lo que volvió a poner en primer plano el riesgo de nuevas interrupciones en el suministro energético de Medio Oriente.
El petróleo subió más de u$s 4 y llegó a máximos de cinco semanas
Estados Unidos reanudó los ataques contra objetivos iraníes y crecieran los temores por nuevas interrupciones en el suministro de Medio Oriente.
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El petróleo superó los 90 dólares tras un ataque militar directo entre Estados Unidos e Irán
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Entre la sequía, el petróleo y el dólar, la economía busca mantener el rumbo
Los precios del petróleo alcanzaron su mayor nivel desde julio tras la reanudación de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán.
Los futuros del Brent, de referencia para el mercado uruguayo y utilizado como referencia para los combustibles en Uruguay, avanzaron 4,16 dólares, un 4,6%, hasta los 94,65 dólares por barril. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense ganó 4,46 dólares, un 5,2%, hasta los 90,22 dólares.
El Brent cerró así en su nivel más alto desde el 24 de julio, mientras que el WTI alcanzó su mayor precio desde el 23 de julio, en una jornada marcada por el temor de los operadores a que la nueva escalada militar terminara afectando todavía más los flujos de petróleo de la región.
Los nuevos ataques volvieron a poner en jaque al suministro
El repunte se produjo luego de que Estados Unidos lanzara nuevos ataques aéreos contra objetivos iraníes, frustrando las expectativas de que los enfrentamientos registrados durante el fin de semana fueran un episodio aislado.
El Comando Central de Estados Unidos informó en la red social X que las fuerzas estadounidenses habían comenzado a atacar posiciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en Irán. Según Washington, las operaciones se produjeron después de supuestos intentos de ataque contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz y contra tropas estadounidenses desplegadas en la región.
La respuesta iraní elevó todavía más la tensión. Teherán advirtió que impediría la exportación de petróleo desde el Golfo Pérsico, mientras el presidente estadounidense Donald Trump prometió una nueva respuesta militar.
“Vamos a golpearlos con fuerza. Habrá una respuesta”, afirmó Trump, según citó un periodista de Fox News, después de que Irán lanzara misiles durante la noche contra dos bases aéreas estadounidenses en Jordania. El escenario volvió a incrementar la prima de riesgo sobre el petróleo, debido a que cualquier escalada en torno al estrecho de Ormuz podía afectar una de las principales rutas del comercio energético mundial.
Ormuz, nuevamente en el centro del mercado
Antes del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el estrecho de Ormuz concentraba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.
La circulación por esa vía marítima ya se encontraba muy por debajo de los niveles habituales debido al conflicto. Los datos de transporte marítimo mostraron que durante el fin de semana solo alrededor de cinco buques mercantes visibles por día atravesaron el estrecho.
La situación generó preocupación entre los operadores, que temían que una nueva escalada militar agravara todavía más las restricciones al comercio de crudo. Según Ole Hansen, analista de Saxo Bank, las recientes hostilidades “suscitan preocupación por las interrupciones prolongadas en los flujos de energía a través del estrecho de Ormuz”.
El mercado había recibido durante los últimos días algunas señales de distensión después de los contactos entre Irán y Omán, que habían abierto la posibilidad de establecer un corredor temporal para facilitar la navegación. Sin embargo, el reinicio de los ataques redujo las expectativas de una reapertura rápida y generó una nueva ronda de compras de petróleo.
La diplomacia perdió fuerza y volvió la prima de riesgo
Los mediadores habían intentado durante semanas alcanzar algún acuerdo que permitiera reabrir el estrecho y reducir la presión sobre el mercado energético, pero los avances diplomáticos habían sido insuficientes.
El primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman al-Thani, había visitado Teherán en un nuevo intento de impulsar las negociaciones, mientras que Omán mantenía conversaciones con Irán sobre la administración del paso marítimo. Sin embargo, Washington confirmó que no estaba manteniendo negociaciones directas con Teherán. La posición de Trump volvió a reducir las expectativas de una solución rápida al conflicto.
La nueva escalada también ocurrió después de que Estados Unidos ampliara las sanciones económicas contra Irán. Aunque la presión económica había generado inicialmente cierto alivio en los mercados petroleros porque reducía las expectativas de una nueva ofensiva militar, el escenario cambió rápidamente con los ataques de los últimos días.
“La verdadera incógnita ahora es con qué agresividad está dispuesto Washington a aplicar sanciones secundarias contra los socios comerciales que aún mantiene Irán”, había señalado Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy.
El petróleo volvió a acercarse a los 100 dólares
La recuperación del crudo volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de que el Brent regresara a los 100 dólares por barril durante los próximos meses si la guerra continuaba deteriorando el suministro.
Los analistas de Morgan Stanley habían elevado sus previsiones para el Brent y proyectado un máximo de 100 dólares durante el cuarto trimestre, en un contexto marcado por las restricciones al tránsito marítimo y los riesgos sobre la oferta.
La evolución de los precios dependería, en gran medida, de si el conflicto volvía a intensificarse o si los esfuerzos diplomáticos conseguían restablecer una circulación más normal en el estrecho de Ormuz.
El mercado había mostrado en las últimas semanas que reaccionaba fuertemente ante cada cambio en las expectativas. Cuando aparecieron señales de una posible reapertura del estrecho, los precios habían caído; tras la reanudación de los ataques, el petróleo volvió a dispararse.
También aumentó la presión sobre el diésel
La nueva escalada también afectó al mercado de los combustibles refinados. Las interrupciones registradas en distintas refinerías de Medio Oriente y Rusia habían reducido la oferta disponible y provocado un fuerte aumento de los precios del diésel.
En Estados Unidos, los futuros de diésel alcanzaron el martes su nivel más alto en 52 meses, después de haber aumentado aproximadamente 51% en las últimas diez semanas.
El margen de refinación del diésel, indicador de la rentabilidad de transformar crudo en combustible, llegó además a un máximo histórico cercano a US$107 por barril, según datos de LSEG.
La presión sobre el mercado de combustibles se produjo mientras distintos países recurrían a sus reservas comerciales y estratégicas para compensar parte de las interrupciones derivadas de la guerra.
Las reservas estadounidenses también estuvieron bajo la lupa
Los operadores esperaban los nuevos datos de inventarios de crudo en Estados Unidos, que podían aportar una señal adicional sobre el equilibrio entre oferta y demanda.
Los analistas estimaban que las empresas energéticas estadounidenses habían retirado aproximadamente 800.000 barriles de crudo de sus almacenes durante la semana terminada el 28 de agosto.
De confirmarse, habría sido la primera caída de los inventarios en cinco semanas y habría contrastado con el aumento registrado durante el mismo período del año anterior.
Al mismo tiempo, las reservas de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos habían disminuido en unos 3,1 millones de barriles, hasta 286,6 millones, quedando cerca de mínimos de varias décadas.
Trump había afirmado que el petróleo obtenido mediante un acuerdo con Venezuela sería utilizado para reponer esa reserva y aliviar parte de la presión sobre el suministro estadounidense.
Un mercado que quedó nuevamente condicionado por la guerra
El movimiento del martes mostró nuevamente hasta qué punto el mercado petrolero había quedado atado a la evolución del conflicto entre Washington y Teherán.
La caída de los precios registrada cuando aparecieron señales de diálogo se revirtió rápidamente con los nuevos ataques, lo que demostró que los operadores seguían incorporando una elevada prima de riesgo geopolítico.
Para el mercado, el punto central continuó siendo el mismo: cuánto tiempo permanecerían restringidos los flujos a través del estrecho de Ormuz y hasta qué punto la guerra podía extenderse hacia otras infraestructuras energéticas de la región.
Con el Brent nuevamente cerca de los 95 dólares por barril y el WTI por encima de los 90 dólares, el petróleo quedó encaminado a una nueva etapa de volatilidad, mientras los inversores seguían de cerca las decisiones militares de Estados Unidos e Irán y las posibilidades de una salida diplomática al conflicto.
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