Uruguay mantiene un sólido sistema bancario, aunque asoman riesgos en el frente externo.
Foto: Freepik
El sistema bancario uruguayo se muestra sólido, respaldado por la baja morosidad y un entorno macro favorable, aunque el complejo escenario global lo deja expuesto a shocks externos, principalmente derivados del conflicto en Medio Oriente, según planteó Moody’s Ratings al mantener estable su perspectiva para 2026.
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A nivel local, la agencia calificadora destacó como factores positivos la inflación históricamente baja y el proceso de baja de tasas, sumado a un mercado laboral al que definió como resiliente. Al mismo tiempo, el avance de la desdolarización que impulsa el Banco Central del Uruguay (BCU) puede derivar en un incremento de la eficiencia de la política monetaria, con beneficios tanto para ahorristas como para los bancos.
Al analizar los riesgos, el principal foco está fuera de Uruguay. Es que el escenario bélico agrega “un nuevo elemento de incertidumbre respecto a la actividad económica a nivel global”, definió en diálogo con Ámbito el Vice President - Senior Analyst, Financial Institutions Group de Moody’s, Alexandre Albuquerque, quien consideró que “aún es temprano para determinar las implicancias directas en la actividad bancaria mundial”.
No obstante, los efectos pueden impactar de lleno en el sector productivo, puntualmente en el agro. “Un escenario de conflicto geopolítico prolongado podría afectar la oferta global de fertilizantes, en particular aquellos cuya producción o tránsito dependen del estrecho de Ormuz”, advirtió Albuquerque sobre el desarrollo de la guerra que involucra a Estados Unidos e Israel contra Irán.
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Moody's valoró la rentabilidad de los bancos a pesar de las volatilidades globales.
Para el experto, “si esta restricción de la oferta se extendiera en el tiempo, el sector agropecuario uruguayo podría ver resentidos sus niveles de producción, con un impacto sobre la capacidad de repago de los productores endeudados”, graficando que “a modo de referencia, a setiembre de 2025 los créditos al sector rural representaban en torno al 15% del total de préstamos del sistema bancario”. De todos modos, aclaró que “una parte significativa de estas exposiciones crediticias cuenta con garantías, como hipotecas sobre campos, prenda y fideicomisos sobre ganado, prenda de maquinaria y fondos de garantía públicos”.
Otro posible efecto del conflicto bélico puede derivar de que la suba del precio del petróleo se sostenga a lo largo del tiempo. “Podría generar presiones inflacionarias, lo que terminaría afectando la capacidad de las familias para cumplir con sus obligaciones crediticias”, apuntó, aunque admitió que a nivel local se observa “una tendencia favorable en el entorno operativo de los bancos, reflejando niveles de inflación relativamente bajos y condiciones resilientes en el mercado laboral”.
El impacto de la desdolarización
El experto destacó el proceso de desdolarización de la economía, que podría mejorar la eficacia de la política monetaria y, al mismo tiempo, reducir el riesgo cambiario en los ahorros y estabilizar los resultados de los bancos. De todos modos, se anticipa que los cambios serán graduales y no impactarán rápidamente en la composición de un sistema todavía fuertemente dolarizado.
En esa línea, el especialista destacó que “la generación de crédito al segmento de personas, mayoritariamente en pesos, podría verse favorecida por un aumento de los depósitos en moneda nacional, en el marco de la medida de ajustar el régimen de encajes para incentivar la captación de depósitos en pesos”. Eventualmente, un crecimiento sostenido del crédito a individuos “podría traducirse en una mejora gradual de la intermediación financiera en Uruguay”, observó.
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El proceso de desdolarización que impulsa el Banco Central del Uruguay avanza gradualmente.
El especialista se hizo eco además de la estrategia del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) para incentivar la emisión de deuda en pesos, que podría profundizar este mercado y “resultar en una mayor diversificación de las fuentes de financiamiento para los bancos”.
De todas maneras, el informe de perspectivas bancarias de Moody’s dio cuenta de que el aumento de los volúmenes de depósitos en pesos no será significativo e indicó que “el compromiso del gobierno con la disciplina fiscal mantendrá su capacidad de brindar apoyo”, aunque contrapuso que solo aplica para el Banco República (BROU) y el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU), ya que “el apoyo sistémico a bancos privados sigue siendo limitado, lo que refleja la elevada dolarización del sistema, que limita la capacidad del banco central como prestamista de última instancia”.
Cómo puede afectar el escenario de bajo crecimiento
Al ser consultado por las proyecciones de crecimiento, todavía estimadas en 2,2% para el gobierno, aunque con consenso en el sector privado de que la cifra será menor, Albuquerque no descartó una desaceleración dependiendo de la evolución en Medio Oriente y consideró que “el modesto nivel de actividad económica esperado para 2026 mantendrá el crecimiento de los préstamos en línea con los niveles reportados en 2025”.
De todos modos, llamó a “un aumento más prolongado y consistente en el volumen de actividad bancaria para que la intermediación financiera pueda elevarse desde sus niveles actuales, de apenas un poco más del 30% del PIB”.
Morosidad baja y capitalización estable
Finalmente, el estudio publicado por Moody’s reflejó que la morosidad de los créditos se mantendrá baja, en consonancia con los últimos cinco años. Así, anticipó que el ratio promedio de préstamos vencidos del sistema probablemente se alineará con el rango de 1.5%-1.7% de 2021-2025.
En cuanto a la capitalización de los bancos, precisó que “se mantendrá estable y sólida, en márgenes cómodos por encima de los umbrales mínimos regulatorios, lo que garantiza una protección adecuada contra posibles shocks”, destacando en América Latina. “En comparación con otros sistemas bancarios de la región, los bancos uruguayos mantendrán niveles de capital sólidos, compuestos principalmente por instrumentos de nivel 1”, puntualizó la calificadora.
Sobre la generación de utilidades, precisó que “en los últimos tres años, los márgenes de interés neto promedio de los bancos uruguayos calificados se mantuvieron por encima del 5% y se beneficiaron del crecimiento del crédito y el amplio acceso a depósitos en dólares de bajo costo. Para 2026, es probable que se mantengan ligeramente por encima del umbral”.
De esta manera, el sistema bancario uruguayo conjuga fundamentos sólidos para un 2026 donde la mira estará puesta en el avance del proceso de desdolarización y en el constante monitoreo de las variables externas, con la guerra en Medio Oriente y sus derivaciones como factor principal.
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