Fidel Perez Ochoa nació en un pueblo de Colombia llamado Chiriguaná, en la provincia de Cesar. Desde muy pequeño visitaba el Mercado Central con su padre, Don Antonio, en el que adquirían las galletas de vainilla para sus desayunos y meriendas. Todavía recuerda los aromas y sabores de esos pasillos, lugar donde nació su pasión por la gastronomía. Más tarde, ya viviendo en la Argentina, incursionó en el maravilloso mundo de los vinos y su sueño se amplió más aún: quiso tener su propia cava.
El sueño de un niño colombiano hecho realidad
Casa Seis es una exclusiva cava en el barrio porteño de Chacarita que ofrece etiquetas cuidadosamente seleccionadas y sabores que transportan a la infancia colombiana.
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Casa Seis ofrece una seleccionada variedad de vinos.
Hace más de siete años que Fidel se convirtió en un empresario gastronómico al inaugurar BierHof en el corazón de Palermo, una cervecería inspirada en los típicos bares alemanes. Y en enero de este año le dio vida por fin a ese otro proyecto tan soñado, Casa Seis. El nombre elegido para el lugar lo traslada directamente a su infancia; él vivía en la manzana cinco, “casa seis”. Con esta propuesta, no solo cumplió el anhelo de tener su propia cava con etiquetas cuidadosamente seleccionadas, sino que, además, llevó la gastronomía al mismo nivel.
Casa Seis es un wine bar situado en el barrio porteño de Chacarita. Con tan solo 25 metros cuadrados, el espacio cuenta con una innovadora selección de vinos y una carta que acompaña con platitos de autor pensados para compartir.
Por su parte, el arquitecto Marcos Popp fue el responsable del diseño del local, que luce modernos e ingeniosos detalles, como una serie de barras de microcemento de color azul (inspiradas en las barras de tapas de Madrid) y estantes exhibidores de botellas que van desde el piso hasta el techo.
La sommelier Florencia Turdera está a cargo de los vinos y en su carta los ordena según sus características: con burbujas, blancos ligeros, blancos con cuerpo, naranjos, rosados, tintos ligeros, tintos con cuerpo medio, tintos con cuerpo y dulces tardíos. La cava cuenta con más de cincuenta etiquetas de pequeños y medianos productores, que permiten hacer un recorrido desde el norte hacia el sur del país, pasando por diferentes regiones vitivinícolas. Hay cepas tradicionales, pero también otras más exóticas que vale la pena degustar, como beguinol entre los tintos y pinot grigio entre los blancos.
En cuanto al menú, la joven chef Mercedes Fémina coordina uno acotado pero diverso, que incluye cinco “platitos”, dos platos principales y dos postres, todos elaborados con materias primas de excelente calidad. Se sugiere empezar con la ricota quemada con hierbas, acompañada de un chutney de tomates, berenjenas y garrapiñada de almendras. Luego, se puede seguir con el asado de cocción lenta, servido con una emulsión de salsa criolla y una ensalada de repollo colorado. Entre los dulces, es imperdible el homónimo Casa Seis, inspirado en los desayunos que el padre de Fidel preparaba para él y sus hermanos: una combinación de bizcocho de coco, mousse de café, espuma de leche con jengibre, salsa de chocolate y avellanas tostadas. Según el dueño del local, esos sabores son un viaje a la infancia.
Casa Seis abre sus puertas desde las seis de la tarde de martes a sábados hasta la medianoche. Es un lugar ideal para ir de after office o cenar y brindar con amigos o pareja.
Casa Seis
Dirección: Guevara 495, Chacarita.
Horarios: de martes a domingo de 18 a 1 h.
Instagram: @casaseisba
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