El titular del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Juan Castillo, opinó sobre el conflicto de la pesca y aseguró que ha sido el más difícil que encaró desde el comienzo de su gestión; en tanto, a pesar de haberse terminado, aún siguen algunos detalles por concretar mientras que las embarcaciones no llegaron a activarse en su totalidad.
Juan Castillo sobre el conflicto de la pesca: "Ha sido de los más duros desde el inicio de la gestión"
El ministro de Trabajo y Seguridad Social aseguró que tendrán que marcar las reglas del juego claras y que los acuerdos colectivos son clave para eso.
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El ministro de Trabajo y Seguridad Social admitió que ha sido el conflicto más difícil que tuvo que enfrentar en su gestión.
Castillo recordó que, a pesar de haberse terminado el conflicto, no hubo acuerdo entre las partes. "No hubo acuerdo en la solución del conflicto, los trabajadores levantaron la acción de movilización y están procurando por el compromiso de la empresa de que los trabajadores iban a salir rápidamente a embarcar, pero todavía no salieron todas", explicó.
En ese sentido, añadió que la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) prevé generar un ámbito multisectorial donde participen todos los actores del gobierno, empresarios y trabajadores del sector con el objetivo de regular el trabajo. "Esto va generando tironeos, como se generan todos los días, ya que a veces los trabajadores nos denuncian que algún personal embarcado no es convocado y queda afuera del muelle", explicó.
En tanto, comentó que este conflicto ha sido el más difícil y complejo que ha tenido que afrontar su gestión. "Ha sido uno de los conflictos más duros que hemos tenido desde el inicio, pero vemos a tener que encontrar cómo marcar las reglas del juego claras entre las partes, a los efectos de regular el trabajo de aquí en adelante. Sin acuerdos colectivos es muy difícil", remarcó el ministro a la prensa.
Meses de tironeos
El conflicto comenzó el pasado 28 de mayo, cuando el Sindicato Único Nacional de Trabajadores del Mar y Afines (Suntma) exigió la incorporación de un segundo patrón en los barcos costeros para garantizar las guardias y el descanso de las tripulaciones. Esta medida fue rechazada por los empresarios, quienes argumentaron que incrementaría los costos operativos. Como resultado, la paralización afectó tanto a los barcos costeros como a los de altura, que no estaban involucrados en la disputa inicial.
Durante el conflicto, se registraron hechos de violencia en el puerto, presuntamente provocados por tripulantes ingresados por el sindicato, lo que complicó aún más la situación. Además, las empresas pesqueras enfrentaron dificultades para contratar nuevos trabajadores debido a la obligatoriedad de afiliarse al sindicato para poder embarcarse, lo que limitaba la libertad de trabajo. Como respuesta, algunas empresas ofrecieron hasta 12.000 pesos por día para atraer tripulantes sin experiencia, aunque advirtieron que el ingreso variaría según la pesca disponible.
Tras casi tres meses de negociaciones, la pelea llegó a su fin. Sin embargo, las pérdidas económicas fueron significativas, estimándose que el sector sufrió daños por más de 40 millones de dólares. El presidente de la CIPU advirtió que el daño era irreparable, ya que se habían perdido dos zafras consecutivas, afectando la producción y exportación de especies como corvina, merluza y calamar.


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