14 de enero 2026 - 08:36

La inversión cae a un mínimo desde 2020 y el gobierno busca reactivarla

Las nuevas disposiciones para la promoción de inversiones a través de la Comap, el impulso del acuerdo Mercosur-UE y los desafíos de competitividad.

La inversión en Uruguay cae a un mínimo de más de cinco años y el gobierno busca reactivarla.

La inversión en Uruguay cae a un mínimo de más de cinco años y el gobierno busca reactivarla.

Foto: Freepik

Los últimos datos de las Cuentas Nacionales muestran que la inversión (concebida como Formación Bruta de Capital Fijo) cayó a su menor relación respecto al PIB desde el año 2020. En efecto, las cifras del Banco Central del Uruguay (BCU) muestran dicha relación en 15,9% (gráfica), cuando un año atrás estaba en 16,2% y en el pico de construcción de la segunda planta de UPM llegó a 19%. Para que la economía crezca de manera sostenida y continua, debe lograr niveles de inversión cercanos al 20%.

En los últimos años las inversiones en plantas de celulosa y sus proyectos adjuntos (ferrocarril) han sido claves para empujar esa tasa de inversión al alza. A su vez, la expansión de la inversión inmobiliaria también sumó en este sentido, con las nuevas obras en Montevideo y Punta del Este, principalmente. También hubo un impulso importante en obras viales, desde el Estado.

Pero los grandes proyectos vinculados a UPM 2 culminaron (la producción de la planta está a pleno, y sale toda por ferrocarril). La inversión inmobiliaria sigue dinámica, pero no en los niveles de años previos; la inversión vial continúa desde el Estado, pero con restricciones por la situación fiscal.

Por supuesto, hay otros proyectos en marcha, por parte de otras empresas forestales, otras inversiones industriales, infraestructuras, etc.. También inversiones de PyMes, más modestas individualmente, pero que acumulan en número; de todas formas, el número global en la formación de capital fijo retrocede respecto al PIB.

El último informe de las Cuentas Nacionales del BCU, correspondiente al tercer trimestre, señala que la inversión (Formación Bruta de Capital Fijo) aumentó 1,3% interanual en el tercer trimestre, debido a la mayor inversión en maquinaria y equipo importada, mientras hubo una caída en construcciones diversas. Es un dato modestamente alentador, aunque no cambia la tendencia.

Gráfica inversionpib
La formación de capital fijo retrocede respecto al PIB.

La formación de capital fijo retrocede respecto al PIB.

Un nuevo decreto para fomentar la inversión

Ante este escenario, el equipo económico encaminó un proceso de revisión y ajuste de los mecanismos de estímulo a las inversiones vigentes en el marco de la Ley de Inversiones, los cuales son reglamentados por decreto y aplicados por la Comisión de Aplicación (Comap) de dicha ley.

Como resultado, en los últimos días el MEF divulgó el nuevo decreto para promoción de inversiones (decreto 329/025). Allí hay algunas continuidades, pero también cambios importantes en los criterios de estímulo, a partir de los cuales se otorga puntaje a los proyectos, para luego definir exoneraciones impositivas (beneficios).

Los impuestos exonerados en los proyectos promovidos no cambian: IRAE, IVA de importaciones y Patrimonio. Pero hay cambios en la ponderación de algunos criterios. Se le otorga más ponderación a la sostenibilidad de los proyectos, así como a sus aportes en Innovación y Desarrollo. Se reduce la ponderación de generación de empleo simple, aunque se aumenta el puntaje por contratación de personas en colectivos vulnerables (discapacitados, personas en programas sociales, etc.).

Por otra parte, baja de 10 a 5 años el plazo para integrar las inversiones beneficiadas (una mayor restricción temporal), si bien se amplían los beneficios para inversiones de PyMes y de grandes proyectos, en la medida que concreten las inversiones a corto plazo. Asimismo, se reduce la ponderación de los indicadores sectoriales y se deja de lado el mecanismo de beneficios otorgado por matriz simplificada (que facilitaba el acceso y otorgamiento de beneficios).

Equilibrios y dilemas

De manera que, recorriendo el nuevo decreto, hay un equilibrio entre nuevos estímulos y nuevas restricciones. Un reciente informe del estudio Guyer y Regules señala que el nuevo decreto establece un “endurecimiento y mayor precisión en la definición de la inversión elegible, que debe estar claramente ligada a la actividad y al objetivo del proyecto”. El informe remarca que “se excluyen expresamente bienes que por características, tipología o valor, excedan notoriamente la actividad declarada”. En años previos, habían surgido críticas al régimen de promoción, porque -en ciertos casos- beneficiaba inversiones no sustanciales y/o que se habrían hecho de todas formas.

Es que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) enfrenta un dilema: tiene que promover la inversión, mantener “activo” el marco de promociones, pero busca acotar los beneficios por la delicada situación fiscal. Hay argumentos para eso. Por un lado, es razonable que los regímenes de promociones se revisen regularmente; por otra parte, había determinados estímulos que se usaban de manera discrecional, sin un verdadero impacto de inversión productiva.

La herramienta en cuestión (la Ley de Inversiones, con aplicación de la Comap) tuvo un importante impulso en la primera administración del Frente Amplio (FA), para luego seguir ampliando su alcance. En los años de máximos del mercado laboral (2013-2015) se consideró que se debía reducir el ponderador por empleo, pero eso rápidamente debió volver atrás cuando el empleo empezó a caer, a partir de 2016. Ahora que el empleo ha vuelto a subir, se ajusta nuevamente a la baja su ponderación.

Proyecciones

Como mencionamos, los ajustes y cambios son siempre necesarios. El tema de fondo, sin embargo, es lograr un ambiente de inversiones que -más allá de los regímenes de promoción- impulse la inversión por proyecciones atractivas de rentabilidad y crecimiento. Allí Uruguay tiene cuentas pendientes.

Aún así, la reciente aprobación del acuerdo Mercosur-UE compone un nuevo escenario para posibilidades efectivas de nuevas inversiones. Es un proceso largo, a mediano plazo, pero en el ámbito empresarial están ya incorporando en agenda las distintas opciones de negocios que abre el acuerdo, además de la posibilidad de que el mismo impulse nuevos acuerdos del Mercosur con otros países o bloques.

El acuerdo con los europeos incorpora a las zonas francas (ZF), otro de los regímenes clave de promoción de inversiones que tiene el país. Las ZF -o mejor dicho, algunos de sus usuarios- se han visto recientemente impactadas por la aprobación del Impuesto Mínimo Complementario a las Multinacionales, cuya reglamentación está en proceso. Lo del acuerdo con la UE ha sido una noticia más positiva, y las empresas y concesionarios de las ZF ya están sondeando nuevas iniciativas, que involucran logística, industria y otros servicios.

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