4 de febrero 2026 - 15:26

La nafta uruguaya supera los u$s 2 por litro y se consolida como la más cara de la región

El combustible sigue escalando en moneda extranjera y se aleja de los países vecinos, en medio del contexto polémico en torno a los precios en el mercado local.

La nafta uruguaya supera los dos dólares por litro y se consolida como la más cara de la región.

La nafta uruguaya supera los dos dólares por litro y se consolida como la más cara de la región.

Foto: Pixabay

Uruguay se consolida como el país de América Latina con la nafta más cara, con un valor que ya alcanza los 2,19 dólares por litro, y en medio de un momento de fuertes polémicas en torno a los precios de los combustibles en el mercado local.

Uruguay encabeza la lista, pero, en este caso, no es positivo: una vez más, el país se ubica en el primer lugar en Latinoamérica en cuanto a los valores de los combustibles, y tiene la nafta más cara de la región, con un valor de 2,019 dólares por litro, según el análisis de SEG Ingeniería, elaborado a partir de los datos de Global Petrol. En un lejano segundo lugar aparece México, con el litro de nafta a 1,485 dólares; es decir, 0,534 dólares menos que el promedio uruguayo. Tercero está Chile, con un precio de 1,295 dólares, 0,624 dólares menos que en las estaciones de servicio locales.

En relación con sus vecinos, el país también queda en fuerte desventaja, ya que Argentina se ubica en el noveno lugar, con 1,193 dólares por litro de nafta; y Brasil está 11°, con un precio por litro de 1,174 dólares.

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En la comparación mundial, Uruguay vuelve a quedar mal parado, ya que ocupa el 14° lugar, con valores similares a los de Grecia (2,035 dólares) o Irlanda (2,036 dólares); y por encima de Francia, donde la nafta se consigue a 1,986 dólares por litro. El promedio global se ubica en 1,27 dólares, mientras que en América Latina es de 1,11 dólares.

Polémica por la metodología de fijación de precios de los combustibles

Los datos —aunque no novedosos— se inscriben en un contexto de discusión en torno a los precios de los combustibles y, específicamente, respecto de la metodología de fijación de los mismos, modificada el año pasado por la nueva gestión del Frente Amplio (FA).

En ese sentido, un informe del Centro de Estudios de Políticas Públicas (CEPP) generó polémica al determinar que la nueva modalidad generó un sobrecosto de 89 millones de dólares por la brecha que se estableció entre el Precio de Paridad de Importación (PPI) y el valor de la nafta y el gasoil fijado por el Poder Ejecutivo. Una diferencia que, según el organismo, "refleja la utilización de los precios de los combustibles como un instrumento de financiamiento fiscal, con impactos sobre el costo de vida y la competitividad".

Ante estas acusaciones —que fueron replicadas y multiplicadas desde la oposición—, el gobierno mismo, a través del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), tuvo que aclarar que "la metodología de fijación del precio de los combustibles no contiene objetivos de financiamiento del resultado fiscal", y que el factor de ajuste fue necesario para "sostener el subsidio al precio del supergás envasado, que se encontraba sin financiamiento al inicio del gobierno".

"Si se consideran las ventas efectivas de naftas y gasoil en 2025 (aproximadamente 960 millones de litros de nafta y 1.100 millones de litros de gasoil), y se aplica el factor de ajuste utilizado cada mes, la recaudación anual asociada al factor de ajuste se ubica en 52 millones de dólares", detalló el MEF.

De esto derivó, igualmente, el pedido de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) que, en medio de un contexto complejo del tipo de cambio, acercó la propuesta de regresar a una fijación mensual en los combustibles, en lugar del actual esquema bimestral. Una idea que rápidamente fue descartada por la titular del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), Fernanda Cardona, quien aseguró que no está en la agenda del Ejecutivo modificar la metodología vigente, en tanto el cálculo actual brinda "certidumbre" y "estabilidad".

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