A pocos días de que termine el año, el 2023 será recordado en Uruguay como el de la sequía histórica y de la crisis hídrica, pero también por las largas filas de autos en los puentes internacionales para cruzar hacia Argentina, motivados por la diferencia cambiaria. Si bien estos dos sucesos marcaron fuertemente la economía durante el año, también hubo otros factores de relevancia para el desarrollo del país.
Las 5 claves económicas del año que se va
El 2023 será recordado en Uruguay por la sequía histórica y la diferencia cambiaria con Argentina, pero hubo otros factores que marcaron el rumbo económico.
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El déficit fiscal se mantuvo en el 4% y el gobierno se aleja de su meta
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Cepal alerta por la dependencia de Uruguay al comercio con China
El 2023 deja en Uruguay un magro crecimiento por diferentes factores que marcaron el rumbo económico.
La consultora Exante realizó un resumen de los hechos que mejor explican el año que termina en términos económicos que dejará a un Uruguay con un crecimiento prácticamente nulo —no mayor al 1%, según las estimaciones de la Cepal, y del 0,4% según anticipó la Cámara de Comercio y Servicios (Ccsuy).
Una economía sin crecimiento
A medida que avanzó el año, las proyecciones de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del país se fueron reduciendo progresivamente, tanto por las diferentes instituciones económicas que realizan esta previsión como por el gobierno mismo, que fue ajustando su plan en función de las expectativas.
El escenario esperado en general para el cierre del 2023 es la confirmación de un crecimiento magro y cerca de un nivel de estancamiento más cercano al 0% que al 1%.
La sequía histórica que afectó el país fue clave para esta situación debido a su impacto en todo el sector productivo y agroexportador —en términos de cosechas y volúmenes colocados—, pero también en la generación de energía hidroeléctrica. La necesidad de un fuerte aumento del gasto público para sostener a los sectores afectados también condicionó el rumbo económico del año.
El dilema del consumo privado
Por su parte, el consumo privado fue el principal motor del crecimiento en Uruguay durante el 2023. Esto sucedió en un escenario en el que cayeron las inversiones —mayormente por la finalización de la planta de UPM 2 y del Ferrocarril Central, antes que por una menor captación real de inversiones— y donde hubo una baja generalizada en las exportaciones de bienes tanto por los efectos de la sequía como por una menor demanda desde China, el principal destino de las colocaciones uruguayas.
Sin embargo, la buena noticia del crecimiento del consumo privado —impulsado, a su vez, por una mejora del salario real— tuvo, durante todo el año, su contrapartida negativa: buena parte de ese consumo se desvió al exterior y, principalmente, hacia Argentina.
De hecho, y según los datos de Exante, el crecimiento del turismo uruguayo en el país vecino creció un 171% durante los primeros tres trimestres del 2023 respecto del 2019, llegando a 2,9 millones de viajes acumulados a setiembre. Mientras que el gasto en el exterior fue en torno a los 9 millones de dólares, registrando un aumento del 99%. Tal y como señala la consultora, la mitad del crecimiento del consumo privado se desvía hacia Argentina.
Esto, por supuesto, afecta gravemente a los departamentos del litoral en términos de comercio y empleo; pero también a todo el país en lo que respecta a una menor recaudación fiscal y al turismo. Respecto de este último punto, Uruguay tiene, por primera vez en su historia, una balanza turística negativa debido a que el gasto de los uruguayos en el exterior fue mayor al que realizaron los extranjeros en territorio nacional.
El control de la inflación como uno de los grandes logros
El manejo inflacionario fue uno de los grandes logros del gobierno en este 2023, con un caída del Índice de Precios al Consumo (IPC) más rápida e intensa de lo que se preveía inicialmente por las autoridades monetarias y los mercados. Al cierre del 2023, se espera un IPC en torno al 5% y una inflación subyacente del 4,1%, dentro del rango meta del Banco Central del Uruguay (BCU).
Tal y como señala Exante, la baja del dólar —una tendencia generalizada durante el año, aunque la cotización no quedaría muy por debajo del cierre del 2022— y la menor inflación internacional fueron factores clave para el descenso de la inflación. De todos modos, la inflación “no transable”, que engloba componentes más domésticos del IPC, continúa por fuera del rango meta, en un 6,5%.
¿Se acerca el fin del recorte de las tasas?
La política monetaria del BCU fue otro de los factores que tuvo el reflector encima durante el año, también por su influencia sobre el valor del dólar, un reclamo permanente de los sectores exportadores en términos de mejorar la competitividad del país en los mercados internacionales.
En este sentido, si bien el contexto de menor inflación y aflojamiento de las expectativas permitió que el Banco Central bajara la Tasa de Política Monetaria (TPM) del 11,5% con el que inició el año al 9,25% con el que parece que va a terminar, las decisiones todavía se mueven en terreno contractivo.
Esto se debe a que la Tasa natural nominal —es decir, la tasa natural real junto con las expectativas de inflación— se encuentra en 8,7%.
Cabe recordar, además, que previo al último recorte de la TPM en noviembre, el presidente del BCU, Diego Labat, anticipó que la autoridad monetaria se encontraría cerca de finalizar el ciclo de baja.
Luz amarilla: el déficit y la situación fiscal
Finalmente, en el plano fiscal, el déficit global sumó 4,4% del PBI en el año móvil a octubre. Este resultado supone un deterioro acumulado de 1,9% del PBI desde el mejor registro de esta administración, aunque recién en febrero se conocerá la medición de déficit estructural del gobierno.
Esta situación también estuvo influenciada por la sequía y un resultado peor del esperado en los ingresos por las exportaciones; así como por la diferencia cambiaria con Argentina y el desvío de consumo que se tradujo en una reducción de la recaudación fiscal.
Sin embargo —y a pesar de que las principales agencias calificadoras del mundo mejoraron su nota crediticia para Uruguay—, el escenario actual será también un desafío a enfrentar por el próximo gobierno a partir del 2025, sea del color que sea, tal y como coinciden analistas y expertos.


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