Uruguay contará con la primera planta electrificada capaz de convertir biogás en combustibles para aviación, un proyecto que combina innovación tecnológica, energías renovables y economía circular para abastecer a la industria aeronáutica con una alternativa de bajas emisiones.
Uruguay tendrá la primera planta electrificada del mundo en convertir biogás en combustible para aviones
El proyecto se instalará en Durazno, producirá combustible de aviación con hasta 90% menos emisiones y requerirá una inversión de u$s 50 millones.
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La planta de biocombustibles se instalará en el predio de Estancias del Lago, sobre la exruta 4.
En el departamento de Durazno se construirá NovaSAF-1, una planta que producirá combustible de aviación sostenible (SAF) a partir de biogás y electricidad renovable. El proyecto fue confirmado por el intendente del departamento, Felipe Algorta, quien destacó la inversión privada de 50 llmiones de dólares y el valor estratégico de la iniciativa para el desarrollo local y nacional.
La planta se instalará en el predio de Estancias del Lago, sobre la exruta 4, y utilizará como insumo principal el biogás generado a partir de los residuos de su planta de leche en polvo. “Es un ejemplo claro de economía circular. Convertir residuos de un tambo de gran escala en combustible aeronáutico sería algo muy positivo para Durazno y para el país”, afirmó el jerarca.
Una apuesta a la expansión de los biocombustibles
NovaSAF-1 será la primera planta comercial del mundo dedicada a la conversión de biogás en SAF conforme a la norma europea RFNBO, utilizando una tecnología desarrollada por Syzygy Plasmonics. El proceso se basa en reactores químicos impulsados por la luz, que emplean electricidad renovable para transformar el biogás en querosen sintético para aviación (SPK), con una reducción estimada de hasta 90% de las emisiones en todo su ciclo de vida respecto al combustible fósil tradicional.
Un elemento central para la viabilidad del proyecto es el acuerdo firmado con Trafigura, uno de los principales actores globales del mercado de materias primas. La empresa suscribió un contrato de offtake por seis años para adquirir el 100% de la producción de la planta, con las primeras entregas previstas para 2028. Este compromiso de compra a largo plazo resulta clave para asegurar el financiamiento necesario para la construcción y puesta en marcha de la planta.
Desde Trafigura señalaron que este tipo de acuerdos permiten acelerar la adopción de tecnologías de bajas emisiones y responder a las crecientes exigencias regulatorias en Europa y otros mercados, donde el uso de combustibles sostenibles en la aviación será cada vez más obligatorio.
Además del impacto ambiental, el proyecto tendrá efectos positivos a nivel local, con generación de empleo calificado, fortalecimiento de la matriz productiva y potenciales mejoras logísticas, incluso con la posibilidad de articular a futuro con el Ferrocarril Central.


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