3 de diciembre 2025 - 13:32

Primer año de gobierno de Yamandú Orsi: continuidad macro, ajuste gradual y crecimiento moderado

Los economistas Tamara Schandy y Javier de Haedo analizaron los principales hitos económicos de 2025 y las perspectivas para 2026 en el evento organizado por ADM.

La continuidad macro, el ajuste gradual y el crecimiento moderado caracterizaron el primer año de gobierno de Yamandú Orsi.

La continuidad macro, el ajuste gradual y el crecimiento moderado caracterizaron el primer año de gobierno de Yamandú Orsi.

El primer año de la administración de Yamandú Orsi se caracterizó por la continuidad en los grandes lineamientos macroeconómicos, la aprobación de un Presupuesto quinquenal con ajuste fiscal gradual y un crecimiento económico que se desaceleró en la segunda mitad del año. Así lo evaluaron los economistas Tamara Schandy (socia de Exante) y Javier de Haedo en el cierre del ciclo “Hablemos en confianza”, organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing del Uruguay (ADM), con apoyo de Codere y Sofitel.

Los expertos señalaron la aprobación del Presupuesto como uno de los tres hitos del año. Al respecto, Schandy destacó que el proyecto —que será refrendado en Diputados la semana próxima— maximiza el espacio fiscal disponible gracias al bajo costo de la deuda, aunque el cumplimiento del ajuste dependerá de que se concreten las mejoras proyectadas en ingresos y crecimiento.

En tanto, De Haedo hizo énfasis en la importancia del crecimiento para la sostenibilidad fiscal y social, y planteó una reflexión de mediano plazo: “Si Argentina consolida su recuperación, Uruguay deberá identificar nuevas ventajas comparativas”. En ese sentido, el economista utilizó una imagen que provocó algunos aplausos en la calificada audiencia del evento: “Uruguay es un velero sin motor. Cuando hay viento de cola andamos bien, cuando hay calma crecemos un 1% y cuando hay tormenta…ni hablemos”.

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Los economistas Tamara Schandy y Javier De Haedo intercambiaron sobre la economía del 2025 y las proyecciones a corto y mediano plazo.

Los economistas Tamara Schandy y Javier De Haedo intercambiaron sobre la economía del 2025 y las proyecciones a corto y mediano plazo.

También se animó a plantear una mirada a mediano plazo: “Si este gobierno logra que la economía crezca un 2,5% anual, lo veo con grandes chances de ser reelecto”, auguró, en referencia a las proyecciones del equipo económico.

A modo de resumen general, los expertos señalaron que el 2025 fue un año de transición ordenada, con continuidad institucional y acceso privilegiado al financiamiento, pero con un crecimiento que se moderó y desafíos pendientes en inversión, empleo y productividad. Y coincidieron en que el 2026 será clave para definir si aparecen nuevos impulsos que permitan acercarse al 2% sostenido que busca el gobierno.

Balances y proyecciones

A lo largo del evento y de sus intervenciones, Schandy y De Haedo fueron haciendo un repaso de los principales resultados económicos, así como de las proyecciones en aspectos que serán determinantes para el rumbo del país en los próximos años.

Uno de esos puntos fue el déficit que, según señalaron, se mantendrá elevado en los primeros años, mientras que el saneamiento fiscal se concentrará en 2029, apoyado en mayor eficiencia recaudatoria, nuevos impuestos y un crecimiento promedio proyectado del 2,4% anual.

Mientras tanto, el 2025 cerrará con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) cercano al 2%, impulsado principalmente por el arrastre estadístico del año pasado. Esto en un escenario que, en los últimos meses, mostró desaceleración de la actividad, con varios sectores como el comercio, la construcción y los servicios creciendo cerca de cero.

Para el año próximo, en tanto, la consultora Exante —de la que Schandy es socia— proyecta un 1,5% de mejora en el PIB, a la vez que De Haedo estimó que la tasa de largo plazo se ubicaría en el rango 1%-2%, dependiendo de la aparición de nuevos motores para esa economía. En cuanto a la inversión, sin grandes proyectos de infraestructura, la tasa se mantiene en torno al 16% del PIB.

En materia cambiaria y monetaria, el Banco Central del Uruguay (BCU) estableció un objetivo de inflación del 4,5% para el horizonte de política. El dólar se ubicó en torno a los 39 pesos, reflejando la apreciación del peso en el año, en detrimento del billete verde.

Las pautas de negociación colectiva eliminaron los correctivos automáticos por IPC pleno y se basan en la meta puntual de inflación del 4,5%. Los ajustes nominales semestrales, combinados con una inflación esperada contenida, implican crecimiento real del salario en la mayoría de los tramos.

Sobre el mercado laboral, el desempleo se ubica en niveles históricamente bajos, aunque persisten desafíos estructurales, especialmente en el segmento juvenil, siendo superior al 25%. Desde el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) se han dado señales, aunque el proyecto que regula causales de despido y la reducción de jornada en algunos organismos públicos generaron debate sobre el clima de negocios.

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