11 de octubre 2023 - 13:28

¿Qué puede mejorar Uruguay en la negociación colectiva?

CPA Ferrere elaboró un informe con los principales desafíos al momento de negociar los salarios uruguayos, y planteó algunas propuestas al respecto.

La negociaciones colectivas en Uruguay tiene desafíos para ser más eficientes y efectivas.

La negociaciones colectivas en Uruguay tiene desafíos para ser más eficientes y efectivas.

Foto: Presidencia

En Uruguay siguen avanzando las negociaciones colectivas en el marco de la 10° Ronda de Consejos de Salarios encabezada por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). En este contexto, la consultora CPA Ferrere identificó cuáles son los desafíos que el país tiene por delante en esta materia, y qué propuestas pueden encararse en este sentido.

El informe “Negociación colectiva y formación laboral en Uruguay. Evaluación, oportunidades de mejora y propuestas”, elaborado por CPA Ferrere, se lanza en un momento particular para el país: más de un tercio de las mesas de negociación —un total de 200— ya firmaron acuerdo en el marco de la actual ronda del Consejo de Salarios, según el titular del MTSS, Pablo Mieres; aunque algunos sectores todavía mantienen niveles de conflictividad elevados debido a los desacuerdos en las conversaciones tripartitas.

Respecto de la negociación colectiva como una herramienta del mercado de trabajo, la consultora aseguró que ya tiene un fuerte arraigo en Uruguay, tanto en las organizaciones de trabajadores como en los empresarios, el gobierno y la sociedad en general. Esto hace que los cuestionamientos no se concentren en la modalidad en sí, sino en los roles de las partes, los contenidos y las formas de negociación.

En este sentido, se identificaron algunos desafíos que este instrumento de negociación —vigente desde 1943, a partir de la Ley 10.449; y actualizado por la Ley 18.566 de 2009— todavía tiene por delante.

Los desafíos de la negociación colectiva

CPA Ferrere señaló como el primer desafío la heterogeneidad presente en el mercado de trabajo, entre y dentro de los diferentes sectores —así como entre y dentro de las diferentes regiones del país—, la cual debe ser contemplada al momento de definir las pautas y ajustes salariales, sobre todo en términos de productividad del trabajo. Esta heterogeneidad se ve acentuada con las innovaciones tecnológicas, más o menos presentes según el rubro.

Sin embargo, esta importante diferencia o variabilidad es “una barrera para que la negociación colectiva sea un mecanismo eficaz para la asignación de recursos y la generación de empleo a nivel agregado”. El principal obstáculo es la insuficiencia de información para estimar indicadores elementales de productividad para todas las ramas y subramas; mayormente, a partir de la falta de representación directa de todas ellas en las negociaciones. El resultado es que los salarios suelen ser fijados por las empresas grandes, encareciendo el trabajo y limitando la creación de empleo en el resto de las compañías.

Otro desafío que tiene la negociación colectiva en Uruguay es la coordinación insuficiente entre los criterios de fijación de salarios y otras cuestiones relativas a la política económica del país; o, incluso, entre los criterios utilizados para mercados de competencia limitada, mercados regulados y el sector público.

Por último, CPA Ferrere señaló el equilibrio subóptimo como desafío final; es decir, las inconformidades con el estado actual de las negociaciones colectivas, a pesar de que se mantienen de esta forma desde hace mucho tiempo. Este equilibrio por debajo de la expectativa general se genera en tanto “ninguna de las partes relevantes en el funcionamiento del sistema considera que los beneficios asociados a los cambios que creen necesarios compensarían los riesgos a los que se enfrentarían”.

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La consultora CPA Ferrere identificó los principales desafíos de la negociación colectiva en Uruguay.

La consultora CPA Ferrere identificó los principales desafíos de la negociación colectiva en Uruguay.

Propuestas para mejores negociaciones salariales

Ahora bien, en su informe, la consultora financiera también realiza ciertas propuestas o recomendaciones, tanto a corto como largo plazo, para abordar las futuras negociaciones colectivas que deba enfrentar Uruguay.

En este sentido, el reconocimiento de la heterogeneidad es la primera de ellas, entendiendo que el sistema actual, si bien pretende hacerlo, no lo logra de forma adecuada. “Parece recomendable avanzar en la definición de umbrales de representatividad de los agentes intervinientes en las negociaciones, habilitar pisos salariales diferenciados definidos a partir de indicadores basados en evidencia, permitir flexibilidad en la definición de tareas y categorías en pequeñas empresas expuestas a condiciones estacionales marcadas, y hacer uso de extensiones diferenciadas de los períodos de vigencia de los acuerdos”, indicó CPA Ferrere.

En la misma línea, será clave considerar el tamaño, la localización de la empresa y la estacionalidad de la actividad al momento de fijar los salarios. Algo que, además, señalaron fundamental para la próxima ronda de negociaciones, considerando los aspectos coyunturales que afectan al mercado laboral, tales como la diferencia cambiaria y la brecha de precios con Brasil y, particularmente, con Argentina.

Otra propuesta es la protocolización de cláusulas transparentes para los descuelgues; es decir, para que una empresa no acate lo establecido por el convenio vigente. Los criterios para estos casos deberían definirse por ley o mediante un decreto del Poder Ejecutivo —tras el debido asesoramiento—, según el informe.

Asimismo, deberían alentarse las negociaciones en base a un “menú” de opciones predefinidas. Esto, nuevamente, en función de abarcar de mejor manera la heterogeneidad, incluyendo una opción para micro y pequeñas empresas, dejando de lado las fórmulas únicas —generalmente dictadas para empresas de mayor tamaño.

La promoción de acuerdos basados en evidencia es otra de las recomendaciones que realizó CPA Ferrere en el documento, pensando ya un mayor plazo para su aplicación: el objetivo es mejorar los sistemas de información que respaldan las negociaciones y los acuerdos salariales, a partir de la constitución de un ámbito institucional para ello.

Finalmente, el último planteo es respecto de la coordinación entre las fijaciones salariales y la política económica general, para lo que se propuso que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) cuente con una agenda con objetivos explícitos —en términos de programa antiinflacionario y de una “estrategia de desindexación salarial factible”— que permita determinar la política salarial. Y, luego, que el MTSS efectivamente actúe de manera consistente con los objetivos generales de la política económica.

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