Aunque cierta estabilidad regulatoria y previsibilidad en la formación de precios aportan un marco relativamente seguro, la rentabilidad de invertir en una estación de servicio en el país depende cada vez más de la ubicación, la estructura de costos, el perfil de clientes y el impacto de los vehículos eléctricos.
¿Sigue siendo un negocio rentable el de las estaciones de servicio en Uruguay?
La estabilidad en los precios aporta previsibilidad, pero la ubicación, los márgenes regulados y la electromovilidad redefinen la ecuación.
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Las estaciones de servicio buscan reconfigurar el negocio ante la estabilidad de la nafta este año
La localización de la estación se consolidó como un factor determinante para la rentabilidad.
El negocio de las estaciones de servicio atraviesa una etapa de transición. Si bien desde la industria aseguran que no están afectados por grandes sobresaltos en materia de precios ni crisis visibles en el corto plazo, los operadores enfrentan cambios importantes que están vinculados a la localización de la demanda, la evolución del parque vehicular y las nuevas formas de movilidad.
Desde la Unión de Vendedores de Nafta del Uruguay (Unvenu) advierten que la rentabilidad ya no puede medirse únicamente por el volumen de litros vendidos. Daniel Sanguinetti, presidente de la gremial, señaló a Surtidores que “en este rubro lo que más incide es la locación. Hay puntos muy rentables y otros donde el expendio de combustibles está dejando de ser un negocio atractivo”.
Hay previsibilidad pero falta impulso
Uno de los factores que solía generar incertidumbre era la dinámica de precios y su impacto sobre la ecuación económica de las estaciones. En el país, el precio al público se ajusta de forma periódica bajo el esquema regulado por el Estado, mientras que los márgenes de las estaciones se actualizan en plazos más extensos.
Según explicó Sanguinetti, el precio público se corrige cada dos meses y los márgenes por períodos más largos. Solo ante subas muy significativas puede generarse un desfasaje temporal que afecte la rentabilidad, aunque hoy ese no es un gran problema debido a que cierta estabilidad del dólar y del crudo contribuyen a distender y permitir que la estructura de ingresos acompañe variables como el Índice de Precios al Consumo (IPC) y el Índice Medio de Salarios (IMS).
Sin embargo, desde el sector señalan que esta previsibilidad “contiene” el negocio, pero no necesariamente lo impulsa ya que los márgenes están regulados y el margen por litro es acotado. En este sentido, señalan que la localización se consolidó como el principal factor de éxito o fracaso. El desplazamiento de la población, el crecimiento de nuevos barrios y la expansión urbana —particularmente hacia el este de Montevideo— están reconfigurando el mapa de la rentabilidad.
Hay zonas que muestran un fuerte incremento en las ventas, mientras otras pierden dinamismo. Por eso recomiendan tener en cuenta el tránsito real, la competencia cercana, el perfil socioeconómico del entorno y las perspectivas de crecimiento antes de concretar una inversión. También considerar la diversidad en el tipo de estaciones que van desde una boca urbana, con predominio de ventas de gasolinas y despachos promedio bajos, hasta una estación en medio de una ruta orientada al agro o al transporte de carga, donde el diésel y los grandes volúmenes marcan la diferencia.
La presión de los vehículos eléctricos
La expansión de los vehículos eléctricos comenzó a impactar en el sector, sobre todo en áreas de mayor poder adquisitivo y donde suele haber mayor adopción de las nuevas tecnologías. En esos lugares, algunas estaciones ya registraron caídas de ventas superiores al 10%, lo que introduce un nuevo elemento de incertidumbre a mediano plazo.
Para los potenciales inversores, esto implica sumar una variable adicional al análisis del tránsito y la densidad poblacional. Ahora también es necesario proyectar la velocidad de sustitución del parque automotor hacia servicios complementarios como gastronomía o hasta incluso puntos de carga eléctrica para sumar rentabilidad. “El negocio no desaparece, pero cambió y va a seguir cambiando”, concluyó Sanguinetti.


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