8 de febrero 2024 - 08:18

Tasas y deuda: los desafíos del escenario fiscal para este año

En 2023 cerró por debajo de lo esperado y para 2024 es clave que el crecimiento mantenga dinamismo y crezca la recaudación.

Uruguay encara 2024 con un desafío por delante, vinculado a la gestión de deuda y el nivel de las tasas.
Uruguay encara 2024 con un desafío por delante, vinculado a la gestión de deuda y el nivel de las tasas.
Foto: Freepik

El escenario fiscal cerró mejor de lo esperado en el año 2023, con un déficit para el sector público global que se ubicó en el 3,6% del PIB, luego de haber alcanzado 4,4% en el mes de octubre. Es una buena noticia, si bien el alto déficit fiscal sigue presionando los niveles de endeudamiento del país. Este es sostenible en la medida que el crecimiento mantenga dinamismo y -obviamente- ese crecimiento redunde en una mayor recaudación para el Estado que permita cubrir el servicio de deuda (capital e intereses). No todo crecimiento de PBI tiene el mismo impacto en recaudación, ni en dimensión ni en plazo.

El año 2024 se perfila con una recuperación de la actividad, lo que permitiría que la recaudación mejore, luego de retroceder en 2023, y afrontar los mayores gastos del Estado, entre ellos los financieros. Sin embargo, el 2024 también ingresa en un escenario externo con la tasa de interés internacional en niveles mayores a los que se venían dando en años previos. Durante 2023 la tasa del bono estadounidense a 10 años -un benchmark principal en el mercado global de deuda soberana- fue subiendo de un eje de 3,5 a 4,5%.

Recientemente ha fluctuado hacia el 4%, pero la firmeza que ha mostrado últimamente la economía estadounidense (particularmente en el mercado de trabajo) hace que se revisen las expectativas de un pronto descenso en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal, lo que ocurriría más probablemente hacia el segundo semestre. De manera que Uruguay (como el resto de los países emergentes) deberá afrontar un mercado de títulos de deuda con tasas en promedio más altas.

Es un desafío para los responsables de la gestión de deuda y seguramente implicará un cierto aumento en el costo del endeudamiento. Sin embargo, Uruguay se ha reafirmado en su grado inversor y los últimos datos de la evolución de la relación deuda/PIB permiten mantener cierta tranquilidad, aunque no hay que dormirse en los laureles.

En la gráfica adjunta se ilustra la evolución de dicho indicador tomando los últimos datos del PIB y del endeudamiento publicados por el Banco Central del Uruguay. Si bien la relación ha tenido un modesto aumento y está en 66%, no hay grandes saltos y parece haber quedado definitivamente atrás el complicado trance que implicó la pandemia desde el punto de vista financiero.

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Advertencias

En un reciente documento los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) Tobias Adrian, Fabio Natalucci y Jason Wu, analizaron el escenario actual de tasas de interés globales y sus implicaciones para los mercados emergentes. Destacan que estos países han logrado mejorar su gestión macroeconómica y financiera, entre otras cosas con tipos de cambio flexibles e independencia del Banco Central.

Sin embargo, advierten que los diferenciales de tasas de interés de los países emergentes respecto a las de los desarrollados están reduciéndose, lo que puede implicar una relocalización de inversiones desde los primeros hacia los segundos (no mencionan ningún país concreto).

En el caso de Uruguay esto puede hacer algo más costosa la colocación de nueva deuda, aun con los beneficios del grado inversor. Nuestro país pagaba una tasa promedio de 5,1% en su deuda en dólares, similar a lo registrado en 2022, pero por encima del costo medio en 2021 (4,6%).

Por otra parte, los autores sostienen que el escenario de mayor volatilidad en las tasas de interés hace que los inversores estén más pendientes de las noticias de corto plazo. Y sí - por ejemplo- se confirma un escenario de tasas más altas por más tiempo, eso puede restarle liquidez a los mercados de países emergentes.

En particular considerando que la situación fiscal en Europa y en Estados Unidos es delicada, y sus necesidades financieras casi abrumadoras. Hoy Estados Unidos emitió bonos a 10 años por 42.000 millones de dólares (se colocaron al 4,09% promedio), algo sin antecedentes en la historia económica del mundo.

Aun considerando estas advertencias, los expertos del Fondo Monetario señalan que los países emergentes tienen oportunidades de reafirmar su credibilidad, bien ganada por muchos de ellos por la forma en la que gestionaron su política macroeconómica en la salida de la pandemia. Agregan que los bancos centrales deben seguir comprometidos con políticas de metas de inflación, definiendo sus objetivos de inflación en base a los datos efectivos de la economía.

Para Uruguay, mantener la estabilidad macroeconómica es imprescindible si se pretende seguir encarando los importantes desafíos productivos y sociales. No hay desarrollo con inestabilidad macro y allí la política fiscal y financiera es clave. Esperemos que en este año electoral esto genere más unanimidades que discusiones.

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