25 de enero 2026 - 17:54

Zorzal Inversiones obtuvo autorización del BCU para una nueva emisión de acciones en el mercado local

El avance marca un nuevo paso en el uso de instrumentos simplificados para canalizar ahorro hacia empresas tecnológicas nacionales.

Las acciones de Zorzal cotizan en la Bolsa de Valores de Montevideo y no tributa IRPF por dividendos.

Las acciones de Zorzal cotizan en la Bolsa de Valores de Montevideo y no tributa IRPF por dividendos.

Foto: Pixabay

Zorzal Inversiones recibió la autorización del Banco Central del Uruguay (BCU) para emitir una nueva serie de acciones y avanzar en la ampliación de su portafolio de inversiones en empresas tecnológicas locales con el objetivo de captar hasta 9 millones de dólares adicionales, en el marco del régimen de emisión simplificada del mercado de valores.

Con esta aprobación, la compañía queda formalmente habilitada para iniciar el proceso de colocación de acciones, una operación que se enmarca en su estrategia de crecimiento y diversificación del riesgo, basada en la adquisición de participaciones minoritarias en firmas tecnológicas ya consolidadas.

La nueva emisión se realizará bajo el régimen simplificado, un instrumento relativamente reciente que establece un tope total de 15 millones de dólares para este tipo de sociedades. Con esta segunda colocación, Zorzal se acerca a ese límite, lo que abre la puerta a futuras definiciones sobre su estructura de financiamiento.

Según el esquema previsto, el proceso comenzará con un período de derecho de preferencia de 30 días para los accionistas actuales, quienes podrán suscribir nuevas acciones en proporción a su participación. Luego se habilitará una etapa de acrecimiento y, en caso de quedar remanentes, la emisión se abrirá a nuevos inversores.

La acción de Zorzal cotiza en la Bolsa de Valores de Montevideo y, al igual que el resto de las acciones locales, no tributa IRPF ni sobre dividendos ni sobre eventuales ganancias de capital, un aspecto que suele ser valorado por los inversores minoristas.

Un modelo de inversión pasiva en tecnología

Zorzal funciona como una sociedad holding que invierte en empresas tecnológicas locales mediante participaciones inferiores al 25%, sin involucrarse en la gestión operativa. Su rol es el de accionista institucional pasivo, con derecho a dividendos preferentes que luego se distribuyen entre sus propios accionistas.

Actualmente, el portafolio está integrado por tres compañías: Spotter, especializada en videovigilancia y portería virtual; Arkano, enfocada en soluciones tecnológicas sobre plataforma Microsoft y con presencia regional; y Security Advisor, dedicada a servicios y licencias de ciberseguridad. El plan de crecimiento apunta a llevar ese número a entre seis y siete empresas, con el objetivo de mejorar la diversificación y reducir la exposición a riesgos específicos de cada negocio.

Criterios estrictos de selección

Las empresas elegibles deben cumplir con una serie de requisitos financieros y operativos. Entre ellos, se incluyen una facturación mínima de 3 millones de dólares, una rentabilidad superior al 10% sobre ventas, bajo nivel de endeudamiento financiero y ausencia de una concentración excesiva de clientes.

El proceso de evaluación contempla análisis financieros, revisión legal y del modelo de negocios, con el apoyo de firmas especializadas y profesionales con trayectoria internacional. Además, Zorzal cuenta con auditoría externa de sus estados contables y está sujeta a la supervisión del BCU, como corresponde a una sociedad abierta.

Más capital, más liquidez

El director de Zorzal Inversiones, Jaime Miller, señaló a Radio Carve que la ampliación de capital permitirá no solo incorporar nuevas inversiones, sino también reducir costos operativos relativos y mejorar la liquidez de la acción en el mercado secundario, al aumentar la base de accionistas. Actualmente, la compañía cuenta con cientos de inversores, en su mayoría minoristas, que acceden a la acción a través de corredores de bolsa.

Una vez alcanzado el tope de 15 millones de dólares previsto por el régimen simplificado, la empresa deberá definir si avanza hacia un nuevo vehículo de inversión o si migra al régimen general, que habilita emisiones sin límite pero con mayores exigencias regulatorias.

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