Por Adolfo Pérez Esquivel, especial para ámbito.com.-
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El gobierno de Néstor Kirchner al asumir con un 22% de los votos, tomó nota que la Argentina no sería gobernable sin dar respuestas a los reclamos de una sociedad altamente movilizada que con al grito de "Que se vayan todos.." había expresado el rechazo a las políticas neoliberales de ajuste permanente. Así, el gobierno respondió a aspiraciones populares largamente reclamadas, como modificar la Corte Suprema de Justicia, anular las leyes de impunidad y permitir el reinició de los juicios por los crímenes de lesa humanidad, alianza latinoamericana privilegiando el Mercosur frente al ALCA, entre otros temas, que le permitieron destacar un nuevo rumbo popular progresista en sintonía con otros procesos latinoamericanos. En estos años se impulsaron políticas de reactivación económica y se lograron altos niveles de crecimiento, que favorecieron cierta reindustrialización, creación de empleo y diversas medidas redistributivas entre las cuales, la recuperación de las AFJP y Asignación Universal por Hijo surgen como las más significativas por su impacto en los sectores populares más pobres.
Sin embargo, pese al colapso del modelo neoliberal a fines de 2002, los pilares de dicho modelo expresados en la continuidad del pago de la inmoral deuda externa, la extranjerización de la economía, mantenimiento de subsidios a empresas públicas privatizadas y grupos económicos más concentrados se mantienen en pie.
La renegociación de la deuda, permitió recuperar capacidad de gestión para el estado, sin embargo los compromisos de pagos asumidos convalidaron el saqueo que significó esta deuda espuria y fraudulenta. Estaba la posibilidad de auditarla según dictaba el fallo del juez Ballesteros, a partir de la causa iniciada por Olmos. Esto hubiera permitido una mejor renegociación. Y todavía podría y debería realizarse una auditoría con la deuda pendiente ante el Club de Paris.
El denominado "modelo" ha tenido entre sus principales pilares la profundización de la megaminería y de los agronegocios. Las transnacionales mineras disponen de altas tasas de rentabilidad, dejan migajas a nuestros pueblos y generan por su actividad contaminante un alto impacto socioambiental y depredador. Por su parte, la expansión de las fronteras agropecuarias para atender a los mercados externos, fundamentalmente con la soja, ha ido destruyendo e incendiando montes y bosques nativos, que avanza sobre la expulsión de miles de pequeños productores y trabajadores del campo, así como del despojo de los pueblos originarios de sus tierras ancestrales que terminan engrosando las villas miserias de las grandes ciudades.
La resistencia de nuestros pueblos contra el saqueo, ha sido objeto de represión frecuente contando hoy con numerosos casos de judicialización de la protesta social y hasta la sanción de la denominada ley "antiterrorista", que puede aplicarse a todo movimiento social que procure resistir y modificar políticas públicas injustas.
Como colorario de este breve balance, queda pendiente como avanzar para constituir una coalición social por la recuperación de las riquezas para los argentinos y definir un modelo productivo inclusivo socialmente.
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