En las mesas de operaciones se percibe cierto clima de pesadez no solo a nivel local. Según señalan los operadores de Wall Street y Londres los mercados se ven sometidos a fuerzas opuestas: el alza de los precios del petróleo y los riesgos geopolíticos afectan la confianza, mientras que los sólidos resultados de las empresas tecnológicas y el optimismo en torno a la IA les brindan apoyo.
Lo que se dice en las mesas: "Toto" Caputo negocia repo, mientras el riesgo país sigue jaqueado por los fantasmas de siempre
Un riesgo país jaqueado por los fantasmas de siempre no cede. El “Toto” sigue negociando repo a la espera de comprar más reservas. Gestores reajustan carteras pero el apetito por el riesgo no aparece.
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“Toto” Caputo continúa negociando un préstamo con bancos con garantías internacionales el FMI le marcó la cancha y debe juntar unos 8.000 palos en reservas.
El resultado es una ruptura de las correlaciones habituales entre los activos, y los inversores deben lidiar con señales contradictorias sobre crecimiento, inflación y políticas económicas. De ahí que los mercados están volviendo a adoptar una postura de aversión al riesgo ante las decisiones clave de los bancos centrales y los resultados de las grandes tecnológicas, con un fortalecimiento del dólar debido a la persistencia de las tensiones geopolíticas y las perturbaciones en el sector energético. Consideran que, a pesar de algunos focos de resistencia, el aumento de la inflación, el debilitamiento de la confianza y las continuas crisis de suministro comienzan a pesar de forma más evidente en las expectativas de crecimiento global. Por ello ven que los gestores de activos están iniciando el reequilibrio de sus carteras a fin de mes sin un tema claro, ya que las mejoras tentativas en el apetito por el riesgo aún no se han traducido en una amplia reactivación institucional de los mercados de renta variable.
A nivel cambiario, le prestan atención a la apreciación del yuan que está reaccionando a la inflación impulsada por la oferta, pero China no muestra señales de ceder cuota de mercado manufacturero, lo que podría elevar los precios de importación para sus socios comerciales. Mientras que el yen japonés sigue siendo la excepción regional en Asia-Pacífico, con una brecha en su tipo de cambio real efectivo con respecto a sus pares que se amplía hasta el punto en que los efectos de transmisión son cada vez más prominentes a pesar de las modestas señales políticas del Banco de Japón.
El "Toto" sigue negociando
A nivel local, luego del sainete legislativo del, por ahora, nuevo “Nicolino Locche” de la política, el apenas jefe de Gabinete, Manuel Adorni, los vientos y contravientos políticos y económicos enrarecen el clima del mercado doméstico. Sigue la garúa de encuestas y sondeos que golpean el espíritu libertario sin hacer mella en el estandarte Adorni y si bien el consenso hace oídos sordos a la caída del Gobierno en la opinión pública desde afuera se retroalimentan las dudas sobre el 2027.
Decía a clientes, uno de los economistas de la nueva generación, muy escuchados por empresas y bancos y afín al oficialismo, que los malos datos sobre la confianza en el Gobierno eran esperables en función de la caída de los salarios reales que ya lleva 7 meses, pero creían que la imagen del Gobierno tendría que encontrar un piso en el corto plazo teniendo en cuenta que los salarios habrían comenzado a repuntar desde abril.
Sin embargo, en un “conference call” liderado por una legendaria boutique extrabursátil quedó claro tras el intercambio con clientes extranjeros que en Wall Street esperan nuevas señales sobre el financiamiento externo para comprimir la prima de riesgo país. Por lo pronto, ven que el riesgo país seguirá “laterizando” en los próximos meses en los niveles actuales.
No se ven mayores obstáculos para cerrar el financiamiento 2026 pero las dudas están en el 2027 y ahí debería verse una vuelta a los mercados voluntarios de deuda soberana. Saben que mientras el “Toto” Caputo continúa negociando un préstamo con bancos con garantías internacionales el Fondo Monetario Internacional (FMI) le marcó la cancha y debe juntar unos 8.000 palos en reservas. Ese es el norte que le puso el Fondo al Toto, explicaba el estratega principal de la boutique que mantuvo contactos con la gente del organismo durante las Reuniones de Primavera. A la hora de las preferencias reveladas, como le gusta decir a uno de los principales gurús locales, el ánimo está enfocado en el tramo corto, solo los “gamblers” de sangre fría miran más allá. Son pocos. Muy pocos. Claro el mojón electoral del 2027, con o sin PASO, es la muralla china.
Encuentro financiero y el incipiente desarme del "carry"
En otro encuentro financiero con miras al finde largo se festejaba tanto las sostenidas colocaciones de ON (muy buena la de Chubut con sobredemanda por 650 palos) como el nuevo Bono Dual con miras al mojón 2027 pero también se alertaba sobre el aumento de la deuda flotante de la Tesorería. El anfitrión un bróker con pasado libertario consultó sobre el incipiente desarme del “carry”. Tras escuchar relatos sobre la fuerte compresión en la curva del Tesoro tanto en tasa fija como indexados al CER que operó desde mediados de febrero con un dólar a la baja, los incentivos se alinearon para cerrar posiciones.
Allí, mientras se acallan las desprolijidades éticas de los créditos a hombres del Palacio, Finanzas concentró la oferta de corto plazo en las LECAP a junio mientras buscó alargar los plazos con indexación vía el Dólar linked a septiembre 2026, con cobertura CER a septiembre 2028 y un nuevo bono Dual (TAMAR-CER) a junio 2029. Según se recogió, el mercado descuenta inflaciones de corto que se ven algo optimistas. Sin embargo, con un tipo de cambio estabilizado tras las ventas de “TZV26” del Banco Central (BCRA), con tasas en pesos sostenidas y una asimetría favorable en el tramo corto de la curva CER da convicción para empezar a tomar “carry”.
Ahí está la asimetría. Por ejemplo, se explicó que, para abril, el breakeven implícito de las LECAP era 2,3% mensual mientras el REM del BCRA da 2,6%. Pero a esto se suma la presión inflacionaria del tema petrolero en el marco del conflicto en Irán, factor que el mercado local no estaría incorporando plenamente. Entonces, si la inflación sorprende al alza, los CER capturan el diferencial, de lo contrario el costo de oportunidad es mínimo. Un avezado “carrytreidista” aconsejó usar las letras ajustables por CER “X31L6” más “TZXO6” para capturar la inflación sobre tasa fija porque ambos bonos CER ofrecen ventaja relativa frente a las LECAP equivalentes con el tipo de cambio estabilizado.
Acá la asimetría es favorable, en términos de que, si la inflación supera la breakeven, se captura el diferencial. Mientras que para aquellos que son optimistas sobre el sendero de la inflación de mediano plazo, con estabilidad cambiaria, el tramo medio brinda retornos atractivos en tasa fija con el “T15E7” y BONCAP enero 2027.
Morosidad crediticia
En un almuerzo en emblemática torre bancaria se debatió sobre el espinoso tema de la morosidad crediticia. Coincidencia en cuanto a que en GBA ya hay niveles críticos. Sobre la mesa pusieron los últimos datos crediticios del BCRA a nivel geográfico y por sector de actividad, que muestran que la morosidad en los créditos a personas humanas en GBA alcanzó 18,4% en diciembre de 2025, lo que es un salto alarmante frente al 4,9% de un año atrás y supera ampliamente los registros de las crisis de 2019 y 2021.
Es evidente la fragilidad del conurbano frente a sus vecinos: el 18,4% de mora crediticia de GBA en préstamos a familias es 48% superior al que presenta CABA y 58% superior al del Interior de la Provincia de Buenos Aires. A nivel de los sectores empleadores se ve que en GBA la mora en créditos a empresas alcanza el 13% en la Industria Textil y del Cuero, 12% en Hoteles y Restaurantes, 10% en Transporte, 9% en Construcción y 8% en Comercio Minorista y Mayorista.
Un economista ex BCRA explicaba que esta situación en los motores del empleo impacta no solo a nivel de empresas, sino también en la capacidad de pago de toda la fuerza laboral vinculada de forma directa o indirecta a esos sectores. A todo esto, se suma que las encuestas de opinión pública muestran que tanto las expectativas como la confianza reflejaban un mayor pesimismo sobre el futuro lo que profundiza la crisis. Pero esta falta de horizonte, reduce el incentivo para mantener la salud crediticia ante la urgencia del gasto diario. Los especialistas ahí reunidos coincidieron en que esperar que el “mercado” ajuste implicaría una mayor exclusión financiera.
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