La semana pasada la empresa UPL organizó un encuentro de trabajo del que participaron asesores, productores y algunos de los fitopatólogos más reconocidos del sector productivo para debatir acerca del avance de las enfermedades en los cultivos. De esta manera, puso en agenda una situación preocupa a gran parte del sector agrícola.
Andrés Fabbris Rotelli, gerente de Fungicidas e Insecticidas de la compañía aseguró en diálogo con Ámbito que “en la Argentina, entre los cultivos mas importantes, ya se percibía la problemática de patógenos resistentes, que estaba acotada a una zona. Ahora comprobamos que la problemática existe de manera más amplia pero falta un periodo de maduración entre productores y asesores para tomar conciencia de esto, porque si no somos proactivos y actuamos en consecuencia, se pondrá en peligro el bolsillo del productor y la producción de alimentos para el mundo”.
Uno de los especialistas más respetados del ambiente, el Ing. Agr. Marcelo Carmona, explicó a éste medio que la resistencia de patógenos “es un tema que amenaza la agricultura mundial y también a la Argentina, porque estamos ante un escenario dramáticamente diferente al que se podía imaginar hace 20 años”.
Según Carmona, ahora “empiezan a aparecer fracasos en el uso de fungicidas, porque no controlan algunos patógenos que son graves, como la mancha en red en cebada, cercospora en soja o la mancha amarilla en trigo. Se trata de enfermedades en distintos cultivos de las que ya aparecieron cepas resistentes, es decir, individuos de una población que cuando utilizamos un fungicida que hace 5 años lo controlaba, hoy ya no lo hace”.
El problema es grave y la búsqueda de soluciones no será fácil ya que la tasa de aparición de patógenos muestra una curva ascendente. La ventaja que el sector tiene radica en que ya todos conocen la experiencia de lo que ocurrió con las malezas, donde los productos químicos de a poco perdieron eficacia. Fabbris detalló que “en aquel entonces nos exploto la bomba en la cara, por eso ahora debemos evitar llegar a ese punto ya que en el caso de los herbicidas contamos con mas modos de acción y mezclas disponibles pero esa no es la realidad que tenemos con los fungicidas”.
UN PROBLEMA REGIONAL
La lucha contra los patógenos resistentes se libra también en otras latitudes, Fabbris mencionó que en Brasil -por el volumen de producción y por cuestiones climáticas- tienen un problema muy avanzado. “Ellos hacen cerca de 40 millones de hectáreas de soja y difícilmente escapen de 4 o 5 aplicaciones en ese cultivo. Tienen severos casos de resistencia a cercospora kikuchii, mancha anillada, entonces están muy entrenados en este tema. Toda la soja guacha que aparece en lotes de algodón son hospederos de la roya asiática o mancha anillada. Se hacen 7 aplicaciones para controlar mancha anillada en algodón por año, mas las 4 de soja, son mas de 10 entonces calculemos que en 10 años recibieron por lo menos 200 aplicaciones de fungicida. La presión de selección que el hombre hace con los modos de acción es muy fuerte, por eso no hay dudas de que la evolución de los patógenos para sobrevivir a esta agresión va a ser feroz y cada vez van a aparecer más casos de resistencia.
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