De innovar en el negocio de las pastas a combatir el hambre

Ambito BIZ

Julio González pudo sacar a flote el emprendimiento familiar del que debió hacerse cargo con solo 24 años. Ahora se encuentra frente a un desafío mayor: terminar con el hambre en la Argentina. Para eso le llevó un proyecto a Sergio Massa con el fin de ayudar a todos los comedores del país.

“Cuando tenía 24 años un llamado telefónico cambió mi vida”, confiesa Julio González, un empresario pyme que en los años ‘90 innovó en el negocio de las pastas -logrando sacar a flote un emprendimiento familiar- y que hoy impulsa la lucha contra el hambre en la Argentina, a partir de un proyecto que le presentó al titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

¿De qué se trataba aquella llamada? “Era un vecino que me avisaba que mi papá había tenido un infarto, y lo estaban llevando al hospital: ´apurate porque si no, no vas a llegar´, me dijo...”. Y lamentablemente no llegó.

“Esa impotencia que sentí al no poder despedir a mi viejo me marcó y me hizo crecer de golpe”, revela en una charla con Ámbito Biz. Julio, actualmente titular de Pastas Orali y padrino fundador de la Asociación de Comedores y Merenderos “Soñadores Unidos”, reconoce que con aquel suceso afloró una parte de su compromiso social, que se fue consolidando ante diferentes desafíos.

Cuando aún vivía su padre, Julio se resistía a trabajar en la empresa familiar: “Yo era un joven bohemio con rulos largos. Tengo una imagen repetida, cerrando la puerta del negocio de mi papá, en la que decía por dentro, ´antes de fabricar tapas de empanada me pelo´. De hecho, en aquel momento era libretista de radio y televisión, y llegó a escribir guiones de humor para el programa ´Fuera de Broma´ que se emitía en el viejo Canal 7. Al mismo tiempo estudiaba sociología: “De ahí también creo que viene mi vocación solidaria y la mirada social que tengo de las cosas”, reconoce.

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LAS CLAVES DEL ÉXITO DE ORALI

El camino hacia el éxito de Orali no fue sencillo. Tras ponerse al frente del negocio familiar, admite que pasó “por todos los problemas que te puedas imaginar que suelen tener las pymes. Mi única variable de ajuste era el precio y así me fui ahogando financieramente”.

Luego de recibirse de sociólogo, el reto de encauzar el destino de la empresa familiar lo llevó a comenzar un máster en dirección de empresa. “Empecé ver conceptos clave, como el de segmentación, que hizo que redefiniera la estrategia. En lugar de tener varios clientes, pero sin demasiado peso, desembarcamos en autoservicios mayoristas en la Ruta 3, y en el Camino Negro de zona sur, apuntando a ser líderes en esas zonas”.

Pero, además, buscó diferenciarse con sus productos: “Fuimos uno de los primeros en ponerle el separador a la tapa de empanada, que ahora se ve como necesario y habitual, pero en ese momento no lo era. También le agregamos colores y fotografías a las cajas de las pastas; y degustación en los locales”.

Estos cambios “totalmente artesanales” a principios de los 90` le permitieron a Orali vender cinco veces más, y subir el valor de los productos en un 15%. “Fue una inyección de capital de trabajo fabulosa, y así nos convertimos en líderes del segmento en las zonas elegidas, junto con publicidad segmentada, por ejemplo, en programas de TV populares”, repasa.

“MINISTERIO DE LA ALEGRÍA” Y AYUDA A COMEDORES

Hace más de 10 años su compromiso social, que siempre se había mantenido latente, lo impulsó a ayudar a comedores y merenderos. “Creamos en Orali el Ministerio de la Alegría con el fin de llevar una sonrisa y colaborar con esos lugares que se ven un poco grises entre las calles de barro y los techos de chapa del conurbano. Con nuestro superhéroe ‘Raviolito’, les donamos pastas, les ponemos delantales a las ‘madres’ de los comedores y les damos un aplauso con los chicos y chicas. Es un reconocimiento que ellas valoran mucho”, detalla.

Al día de hoy, el Ministerio de la Alegría ya llegó a más de 950 comedores. Así fue como, tiempo más tarde, Julio impulsó la creación de la Asociación Civil "Soñadores Unidos" para empoderar a las “madres”, que día a día preparan la comida “con mucho amor” para tratar de que los chicos del barrio no pasen necesidades básicas.

PROYECTO “PANCITAS LLENAS” PRESENTADO A MASSA

Bien sabido es que, con la pandemia, repuntó la pobreza y, por ende, las necesidades de los comedores. “Llevábamos 1.000 porciones de pastas dos veces por semana a dos comedores, pero ante la compleja situación empezamos a ayudar a unos 50 por semana, y ahora ya estamos en unos 100”, describe Julio.

La difícil realidad lo llevó, a través de “Soñadores Unidos”, a elaborar y presentar un proyecto de ley ante el Congreso, denominado “Pancitas llenas”, a partir del cual busca que las empresas que más crecieron en la cuarentena, y las que más se expandieron en los últimos 30 años, contribuyan con el 0,04% de su facturación para ayudar a comedores de todo el país. Ese porcentaje surge a partir de las toneladas de alimentos que produce Argentina (120 millones), de las calorías que necesita una persona para alimentarse por día (2.000), y de la estimación de la cifra de comedores que existe en el país (20.000), explica el titular de Orali, quien remarca que el aporte llegará a los comedores por medio de una tarjeta sin intermediarios.

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Cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, conoció la iniciativa en los medios, pidió llamar inmediatamente a Julio. “Le encantó la idea y nos pidió que busquemos al menos 8 empresarios que acompañen la propuesta. Pero fuimos por más y conseguimos 40”. Así, hace tres semanas, el proyecto fue presentado en el Congreso, con la presencia, entre otros, de Massa, el diputado Carlos Selva, y los empresarios Claudio Raffanielo, titular de La Suipachense; Víctor Fera, fundador de Maxiconsumo y dueño de Marolio y Molto; Héctor Darritchon, gerente general de Ivess; Luciano Di Tella, director de Lácteos Yatasto; Rolando Ocar, socio Gerente de Ocar Hermanos; Pedro Salas, presidente de la Sociedad Rural de Córdoba; y Horacio Alonso, interventor de la Obra Social de Empresarios, Profesionales y Monotributistas.

Además ya dieron su apoyo a la iniciativa las empresas Emeth, Guaymallén, Nucha, Villa D’Agri, Doña Noly, El Sol De Bella Vista, Bacalar, La Tarantela, Festa Lácteos, Cabaña Santa Marta, Empanadas de 10, Petroquímica, Cordis, Induvian, proveedores industriales, Rosenteck, Indra Inox, Rinar, Grupo América, Neocolor, Gráfica Argentina, De Marinis Comunicación Visual, Equipos del Chef, P5 Transporte, VHJ Plus Service, Symtron, SH Mecanizados, Suprabrokers Argentina, Los Amores, JC Business, Vargas.

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El proyecto contempla la creación de un fondo fiduciario para lograr mayor agilidad en la operatoria, transparencia, control y cobertura nacional; una comisión fiscalizadora, formada por miembros de trayectoria solidaria de diversas universidades, la cultura y la sociedad; la tarjeta directa, que busca dar transparencia de lo recaudado, eliminando los intermediarios; y un programa de nutrición y alimentación adaptado a las necesidades nutricionales de la población.

“La pandemia nos mandó a encerrarnos en nuestros hogares para que reflexionemos sobre cómo podemos ser mejores personas y mejores empresarios, que creo no sólo debemos buscar un fin económico, sino que también tenemos que apuntar al compromiso con la sociedad y con el medioambiente”, se esperanza Julio.

Datos de interés de la Asociación Civil "Soñadores Unidos":

Instagram: @sonadores.unidos - Facebook: @asociaciondecomedores

Email: sonadoresunidos@gmail.com

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