Cada vez más se producen actos que están fuera de lo que hemos vivido tradicionalmente en el mercado de real estate: vendedores que venden sin ser corredores inmobiliarios; desarrollistas que venden mucho mas que las fuerzas comerciales; arquitectos o profesionales que desarrollan productos asociados a los dueños; compra ventas de inmuebles todo en canje; consumidores finales solamente en CABA o corredor norte; bajas de precios desde 2018.
NUEVAS ESTRATEGIAS
Hoy en día hay que hacer de todo para poder subsistir en nuestro querido país, lo que lleva a pasar de un negocio focalizado a otro generalizado. Por eso múltiples inmobiliarias y pymes de otros sectores más que nunca buscan optimizar su ingreso, agregando negocios del llamado, “conocido dato inmobiliario”. Hoy hay muchos referidos que vienen recomendados para vender y para comprar.
Los desarrollistas no solamente están vendiendo a sus friends and family, sino que también lo hacen por fuera por lo que hoy hay que estar muy alineado en la venta y persistir demasiado, para poder vender el producto.
Solo quien tiene los objetivos y la retribución acorde a ese objetivo de ventas puede estar a la altura de la expectativa de preventa que se necesita.
Hay muchas oportunidades de leer los nuevos códigos de construcción, lo que hace que haya gestores de producto, arquitectos o especialistas en presentaciones, que asociados a expertos en demanda, trabajen junto a los desarrollistas para poder sacar el mejor producto inmobiliario y mas vendible.
Los terrenos ya no se venden mas por ubicación y precio, sino que también cuenta la cantidad de metros cuadrados (ya construidos o a construir) que pueda aportar el desarrollador, lo que hace mucho mas atractiva la propuesta. Se entrega el remanente de una obra ya por finalizar y el dueño satisfecho con su precio en plata y mercadería.
BIENESTAR Y CALIDAD DE VIDA
Productos de borde, como le decimos acá en la firma, que inspiran el bienestar y la calidad de vida que generan, como por ejemplo, terrenos suburbanos, casitas apareadas, departamentos con vistas al río o al verde, es algo que se vende y que hay demanda.
Lo difícil es conseguir inversores nuevos, ya que tienen todos los dólares esperando rentabilidades que ameriten invertir, considerando que todavía no hemos llegado a ese nivel de baja de precios.
(*) Presidente de Toribio Achával
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