Por Gabriel Molteni, Economista Jefe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC)
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Con el fin de año llega el momento para realizar un balance de lo que sucedió en materia económica y de lo que podemos esperar para el próximo. En primer lugar, el año que termina evidenció claramente un cambio de contexto en la economía global, que lejos estuvo del 'viento de cola' que predominó durante gran parte de la última década. La falta de recuperación en algunas economías (UE) y el estancamiento de otras (Brasil), así como la fuerte caída en el precio de las materias primas afectaron negativamente la performance de nuestra economía. Sin embargo, es importante destacar que la Argentina se vio relativamente más afectada que otras a nivel regional. Según datos de la CEPAL, nuestro país y Venezuela fueron las únicas economías que sufrieron recesión -con caídas del 0,2% y 3%, respectivamente-, mientras que la región creció 1,1% y países como Nicaragua, Colombia, Bolivia, Rep. Dominicana y Panamá lo hicieron por encima del 4%.
En lo que respecta a la economía argentina, y al sector Comercio en particular, cabe destacar que 2014 fue el primer año con caída en el consumo -luego de ser durante el último decenio el principal motor de la demanda agregada-. En concreto, considerando los volúmenes vendidos de productos de consumo masivo en cadenas de hipermercados y supermercados y a través del canal tradicional (autoservicios y almacenes), se observó en los primeros diez meses del año una merma interanual de 1,2%. Por otra parte, en los primeros once meses del año los patentamientos de autos acumularon una baja interanual de 28,3%, y la venta de electrodomésticos aproximadamente de 15% en promedio.
En materia de comercio exterior, también sufrió una variación negativa con respecto al año pasado. Las exportaciones medidas en dólares corrientes tuvieron en el período enero-noviembre una caída interanual de 12%, en tanto que las importaciones se retrajeron 11%.
Entre los principales desafíos que la economía enfrentará en 2015 se cuenta justamente revertir el deterioro recién señalado, en materia de consumo y de intercambio exterior. Es un reto no menor, porque el país deberá superar condicionantes de origen externo, como ser el litigio con los holdouts -que sin acuerdo dificultará el acceso de nuestro país al mercado financiero internacional- y la caída en los precios de las materias primas que exportamos -que significará un menor ingreso por exportaciones aunque compensado parcialmente por una menor salida por importaciones de combustibles-. Entre los condicionantes de origen interno, no podemos dejar de señalar la preocupación que generan tres temas que tienen vinculación entre sí, el déficit fiscal, la emisión monetaria y la inflación, que afecta variables clave de la economía. Por un lado, la apreciación del tipo de cambio -como consecuencia de un tipo de cambio nominal estable con inflación y un dólar apreciándose con respecto a otras monedas- que viene afectando al sector exportador y a las economías regionales, así como también las expectativas con respecto a la evolución del valor futuro del dólar. Por otro lado, el impacto que tiene la inflación en el poder adquisitivo de diversos sectores de la población.
Como desafío de mediano plazo, la Argentina debe recuperar el lugar preponderante que ocupaba años atrás como destino de la Inversión Extranjera Directa en la región. El último informe de la CEPAL, destaca que Argentina se ubicó en 2013 en 6to lugar, después de Brasil, México, Chile, Colombia y Perú, y recibió sólo el 14% y 24% de los flujos que fueron a Brasil y México, respectivamente.
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