Por Carlos Alfredo Rodríguez, Rector de la universidad del Cema (UCEMA)
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La evolución de la economía argentina durante 2015 estará fundamentalmente determinada por las variables políticas en un proceso electoral en el que el oficialismo carece por el momento de un candidato genuino de su propio riñón y la oposición es incapaz de consolidar una oferta atractiva. A esto debe agregarse un marco económico altamente recesivo e inestable, resultado de más de una década de políticas económicas nacional-populistas que debilitaron las instituciones básicas para el normal funcionamiento de una economía capitalista de mercado.
En ese contexto la tendencia del partido gobernante creo que será incrementar la adopción de medidas de carácter populista a fin de consolidar su base de votantes, los que mayormente ya son recipientes de beneficios sociales de distinta índole y un grupo ideológicamente identificable con una izquierda nacionalista que gira alrededor de movimientos piqueteros, organizaciones de derechos humanos, la Cámpora, remanentes de Montoneros, Carta Abierta, etc. Todos estos grupos ya han sido exprimidos al máximo en los últimos años y es difícil que el kirchnerismo sea capaz de obtener más votos de ellos.
Las alternativas abiertas al kirchnerismo son:
(1)- Trabajar para que se destruya la oposición o que prevalezca el candidato más débil, algo parecido a la estrategia de Menem favoreciendo a de la Rúa. Desde esta perspectiva el candidato preferido seria Macri quien quedaría debilitado por el inevitable ajuste económico que deberá implementar y la oposición de todo el arco peronista-kirchnerista, además de carecer de fuerza parlamentaria propia.
(2)- Incrementar la adopción de medidas populistas e inventar nuevos enemigos y batallas épicas para incorporar más grupos de apoyo a su base de votantes. Se está llegando a medidas extremas como las recientes de beneficiar monetariamente a la población carcelaria y a los travestis pero no creo que se hayan ganado muchos votos dado el claro rechazo que la medida provocó entre la población que aún trabaja. Hace pocos días apareció la campaña de "Dientes para todos" la que muy probablemente- de llegar a implementarse- solo la aprecien los que ya forman parte del núcleo kirchnerista y es de esperar que se generen muchos más de estos simulacros de acción social en los meses próximos. Creo que la población ya está habituada a este tipo de medidas por lo que no me parece que este populismo de bajo costo sirva de mucho en materia electoral. Simplemente ayudará para llegar a las elecciones con la base propia intacta.
Mi pobre análisis político me sugiere que la estrategia kirchnerista será:
(a)- Colaborar para que gane el candidato de oposición más débil (Macri, por ahora a menos que éste se alíe con Massa).
(b)- Entregar la economía en las mejores condiciones posibles, tratando de descartar por completo una explosión tipo 1989. El objetivo "herencia"sería generar la "apariencia" de una economía en crecimiento o recuperándose, con inflación (versión INDEC) controlada y acumulación de reservas de manera que cuando se blanquee la crisis sea culpa del próximo gobierno.
(c)- Concentrarse en maximizar las bancas parlamentarias a fin de ser la primera minoría en ambas cámaras y así ser la alternativa luego que fracase el ganador en 2015.
La política juega a favor de la estrategia kirchnerista que he delineado arriba ya que la oposición está dando un espectáculo paupérrimo en materia de consolidación de poder y mucho menos en el desarrollo de ideas comunes e inteligentes a implementar. La economía, sin embargo, les está jugando en contra.
El cepo cambiario principalmente, además de otras medidas lamentables, tales como el impuesto a los autos, la indefinición con los holdouts, el empecinamiento con el desmanejo de las estadísticas oficiales, el ridículo de los shows presidenciales y sus sonrientes aplaudidores, el desprecio creciente por las instituciones de la República, las peleas con el poder judicial, los medios, el agro, los bancos, la industria etc., llevaron a una crisis de confianza que pulverizó la demanda agregada y generó la recesión que actualmente experimentamos y no veo ningún motivo para que esto vaya a cambiar en el año electoral 2015.
Sumemos a lo anterior la inflación, no explosiva, pero muy alta, a la que inevitablemente llevan las políticas que gastan más de lo que disponen y abusan y destruyen la base imponible. Inflación alta con paritarias salariales dentro de un gobierno de izquierda nacional-populista son una combinacion letal, sobretodo en un año electoral con un liderazgo tambaleante.
Y si recesión, inflación y paritarias fueran poco, agreguemos una buena dosis de brecha cambiaria, que consolida un tipo real de cambio incompatible con el equilibrio externo e incentiva la salida de capitales y las corridas cambiarias/bancarias. El Gobierno carece de acceso a los mercados serios de capitales externos e internos. El reciente fracaso de la emisión el Boden 2024 y el hecho que las reservas sólo aumenten por el componente no convertible de yuanes así lo demuestran. La demanda de dólares se mantiene sostenida, no sólo por parte de los grandes operadores sino por los miles de trabajadores de clase media que los compran a través del "dólar ahorro".
En definitiva, la economía está mucho más débil que la política. No hay crédito para financiar más populismo. No hay reservas para sostener una moneda sobrevaluada y con serios peligros de corridas cambiarias. El sueño de Vaca Muerta está cada vez más lejano y las demandas sectoriales se intensificarán indefectiblemente al aproximarse la definición electoral.
El peronismo no es la Cámpora ni Carta Abierta, ni la Madres, ni los piqueteros. Todavía los une el liderazgo kirchnerista facilitado por la falta de consolidación política de la oposición, pero se despertarán las individualidades si cruje la economía. Yo creo que hay altas chances de que este será el caso.
El lector notará que no he incorporado el comportamiento de la oposición en la construcción de esta proyección. Por un lado carecen de poder parlamentario o sea que no pueden afectar la marcha de los eventos económicos. Por otro lado están divididos en al menos tres frentes y de seguir así podría llegar a ganar el oficialismo en primera vuelta (difícil pero posible). La lógica (que últimamente anda bastante escasa) indicaría que FAU se desarme y una parte vaya con Massa y otra con Macri. En esta alternativa habría balotage entre el oficialismo y uno de los dos opositores. Como ya dije al principio, creo que el oficialismo prefiere enfrentar a Macri y probablemente perder contra él.
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