A unos pocos kilómetros al sur de Nono, y antes de llegar a Los Hornillos, sobre la ruta 14, se encuentra la localidad de Las Rabonas, un paraíso donde se puede disfrutar del lago con una vista increíble de las montañas. Rodeada por el lago y la montaña, se ubica Las Rabonas, uno de los pueblos "más verdes" del valle.
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Las Rabonas sorprende a sus visitantes por la mezcla de sierras y campo, la bohemia de sus habitantes y la belleza de sus senderos y callecitas. Allí, se emplaza el hotel "Sendero del Tao", un lugar donde los huéspedes podrán disfrutar de "paz, armonía y excelencia para ofrecer una estadía inolvidable". "Sol, aire puro y el imponente paisaje de las Sierras Grandes forman parte del complejo de suites de montaña Senderos del Tao.
Ubicado en un predio de tres hectáreas atravesado por el arroyo Las Rabonas, el complejo ofrece suites con todas las comodidades y un excelente nivel de servicio. Senderos del Tao cuenta con un acceso rápido y directo, a 200 metros de la Ruta 14. "Un cuidado diseño de los espacios asegura el confort y la comodidad hasta el último detalle, dando como resultado el ambiente ideal para relajarse y disfrutar del camino de la naturaleza", explicaron desde el hotel.
Según informaron los administradores, las suites cuentan con vista al parque de la casa principal y a las sierras. "Son ambientes totalmente confortables e integrados, pensados para lograr la intimidad absoluta, el contacto con la naturaleza y el descanso ideal. Cada suite cuenta con salida a la galería con mesas y sillas desde donde se logra disfrutar el paisaje serrano", detallaron.
La piscina de Senderos del Tao es la opción ideal para disfrutar del hotel y relajarse, pero además hay actividades variadas cercanas al hotel para disfrutar a pleno del destino, aunque algunas tienen un costo adicional. El listado incluye la pesca deportiva, paseos en gomones y botes de remo, caminatas y trekking, cabalgatas, salidas en mountain bike y cuatriciclos, safaris fotográficos, vuelos en parapente y hasta una visita a la licorería del 1800, donde solía detenerse para hacer un alto en el camino Facundo Quiroga.
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