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17 de octubre 2012 - 18:30

Lula, el modelo de presidente que los empresarios quieren

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Lula logró que la espera para cenar no se hiciera tan larga. Su carraspera producto de su enfermedad que lo obliga a tomar continuamente agua no le impidió cautivar con su discurso a los empresarios que tuvieron la suerte de ingresar al Salón principal del Sheraton. Realizó una descripción detallada del modelo que permitió que Brasil dejara de ser la 10º economía mundial para ocupar el sexto lugar. Con nostalgia y cierta envidia, los empresarios escucharon palabras y conceptos que no les son desconocidos: inclusión social, desarrollo del mercado interno, integración regional, regulación del sistema financiero; críticas a los organismos multilaterales, entre otros conceptos. "La palabra clave es inclusión. Necesitamos más fábricas y campos de producción nacional, construir infraestructura, más investigadores y científicos", dijo Lula palabras que en más de una oportunidad suele decir la presidente Cristina de Kirchner en sus discursos. 

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"El principal reto de Sudamérica es fortalecer las estructuras que ya existen", aseveró el exmandatario brasileño y agregó "somos el principal reservorio de agua potable del planeta y un continente de paz" . Luego afirmó que "en diez años los gobiernos de Brasil y Argentina hicimos más por nuestros países que los 50 años anteriores". "La crisis puede hacer peligra el empleo, pero si no consumen va a pasar eso", de esta manera apeló Lula a través de un mensaje de 8 minutos por televisión para paliar la crisis en el 2009. "La educación de calidad es un requisito indispensable para el desarrollo sustentable".

Otra de las frases que seguramente la jefa de Estado hubiera recibido con agrado fue cuando afirmó: "En diez años los gobiernos de Brasil y de la Argentina hicimos más por nuestros países que los 50 años anteriores", destacó Lula. 

Al igual que Cristina, Lula apeló a la "construcción de una nueva agenda con una política de desarrollo". Hasta aquí la mayoría de lo dicho por Cristina, perdón, por Lula. Es que su ponencia parecía un calco de la política que viene implementando el kirchnerismo desde el 2003. Las diferencias comenzaron a notarse cuando el expresidente señaló que una de las claves que explican el crecimiento de Brasil fue que "para el desarrollo sostenido sumamos la estabilidad de precios, buen nivel de ahorro público y privado; buen funcionamiento de las instituciones democráticas". En otra oportunidad, el exmandatario insistió que en su país se controla la inflación y se cuidan las cuentas públicas. "¿Y por casa como andamos?", le preguntó un dirigente empresario a otro.  

La falta de diálogo con el Gobierno es una de las quejas constantes desde que el krichnerismo está en el poder pero a esto se sumó que los hombres de negocios cuestionan la imposibilidad de discrepar. De esta manera se entiende que el comedor estalló en aplausos cuando Lula contó que apenas asumió convocó a "los trabajadores, los cartoneros, los negros, los indios, las pymes y grandes empresas para cambiar la historia de Brasil y crecer, porque el presidente no solo todo lo puede y tiene que oír a toda la sociedad", definió. 

Prácticamente la exposición de Lula gustó en un 90% salvo cuando elogió al gobierno de Hugo Chávez y criticó al expresidente Carlos Menem al decir: "Me acuerdo de la época en que (Carlos) Menem y (Fernando Henrique) Cardoso competían por ver quién era más amiguito de (Bill) Clinton. Aprendí que en la vida ningún ser humano respeta a quien no se respeta así mismo"

Lula se despidió dando una primicia: "No tengo más ambiciones políticas, he llegado adonde quise llegar. Ahora quiero ayudar a la gente, acompañar a Dilma, ella es más capaz que yo", descartando de esta manera que piense competir para otro período presidencial. 

En líneas generales, los hombres de negocios no están en desacuerdo con el modelo político -económico expuesto por Lula, por el contrario, el problema son los "desvíos" como la inflación, la perdida de los superávit gemelos, los controles, entre otras restricciones. Sin embargo, los pasillos se llenaron de dudas sobre el futuro, incertidumbre que les provoca ver que el Gobierno no admite problemas como la suba de precios, el aumento de las regulaciones, que cada vez es más difícil llevar adelante los negocios. 

Recién comenzó el Coloquio y la señal que el gobernador Daniel Scioli privilegió su "lealtad" a Cristina dejando vacía su silla en la mesa principal donde lo esperaba Lula es un ejemplo, que ponía un dirigente como muestra de que "no sabemos aceptar el disenso". Moyano fue el otro castigado que supuestamente iba a compartir la mesa principal con el brasileño y "por alguna sugerencia" a los directivos de IDEA fue relegado a otra ubicación.

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