En el ciclo, que contó con la moderación del jefe de redacción de Ámbito, Ariel Basile, Del Castillo describió a Furlong Fox como “una empresa argentina de capitales nacionales con aproximadamente 180 colaboradores”.
“Nuestro principal negocio son los viajes corporativos y grupos y eventos, que son las dos unidades más grandes, a las que se suman dos más chicas como viajes personales o vacaciones y deportes, que es un nicho específico para selecciones, federaciones y más”, detalló.
Los viajes corporativos, una industria estratégica
Al analizar la realidad del turismo corporativo, Del Castillo mencionó a la pandemia como “un hito doloroso, con ocho meses donde no despegaba ningún avión”, pero advirtió que “la pregunta que nos tenemos que hacer ahora es para qué están viajando, porque esa es la profundidad de análisis”.
“Las empresas pasaron de viajes más transaccionales, donde los presupuestos alcanzaban y se viajaba a mirarlo como una decisión más estratégica. De hecho, el crecimiento interanual de 2025 del gasto del viaje corporativo global fue del 6,6% y desaceleró, porque en 2024 era del 10%”, repasó al comparar cifras.
De todos modos, consideró que “son indicadores de que es una industria clave” e indicó que “en Argentina el turismo en total, porque no hay datos desagregados, representa un 6,8% del PIB, por lo que es una industria estratégica junto a agro, energía y minería”.
“Dentro de lo que es viajes corporativos, esas industrias están viajando más, impulsados por inversiones que vienen del exterior. Otras, como farmacéutica o retail, se ven un poco más afectadas por las condiciones macroeconómicas y tienen una reducción de los viajes”, precisó.
Presencialidad y virtualidad
Al analizar los cambios de hábito tras la pandemia, Del Castillo consideró que “es una realidad concreta que la virtualidad se llevó los viajes más simples, sea para tener un one to one con tu jefe si no lo tenías en la misma ciudad o las capacitaciones más sencillas, o las reuniones de seguimiento”.
No obstante, contrapuso: “Aprendimos que podemos trabajar bien desde casa, pero eso no se llevó y de hecho empezó a cobrar mucha más relevancia que la presencialidad es en los grupos, incentivos y capacitaciones más grandes. Ahí la presencialidad empieza a tomar un peso específico súper importante”.
La autogestión de las empresas
En tanto, Del Castillo puso el foco en la adopción en el sector privado. “Si lo miramos del lado de las empresas, ya no hay pliego de licitación que llegue sin un pedido de una herramienta de autogestión, que es un robot de búsqueda que tiene parametrizadas las políticas de viaje, acuerdos corporativos, tarifas negociadas y flow de aprobación”, reveló.
Entre los beneficios, habló de “un costo por transacción más económico” y el hecho de que “la gente ya no quiere esperar dos o tres horas cuáles son las opciones para volar mañana a Córdoba y quiere tener una autonomía para armar su agenda”.
“De 100 empresas, 80 tienen autogestión y el promedio de adopción es del 40%, pero tiene mucho potencial de mejora porque hay algunas que están en el 80%. Además, es una herramienta complementaria a equipos de atención, no viene a invalidarlos”, observó.
La importancia del travel manager
Con respecto a la organización en empresas argentinas e incluso multinacionales, cuestionó que “muy poquitas tienen una persona asignada al puesto de travel manager, que generalmente recae en compras o recursos humanos, dependiendo la mirada de la empresa hacia la categoría y cuánto gaste”.
La experta señaló que “es una categoría queda relegada cuando hay que tomar decisiones, pero en cuanto a número llama la atención porque está dentro del Top 3, sobre todo en industrias que viajar es esencial para el negocio, como minería, energía y construcción”, mientras destacó: “Esa persona termina pagando su salario con descuentos corporativos”.
Sobre la utilidad de esta figura, Del Castillo la definió como “el interlocutor para que podamos procesar lo que esa empresa está comprando” y detalló: "Hay autogestión, pero hay reportes de business intelligence. No solamente mandar un reporte de gastos mensual, sino procesar esa información y darle herramienta para tomar decisiones”.
“Ahí está el valor de las agencias de viaje hoy, en la consultoría, porque hoy emitir el ticket es un commodity. Entrás a herramienta de autogestión, entraste, reservarte, emitiste, viajaste, volviste y por ahí no tuviste contacto con la agencia. Tenés contacto si hay demoras o tenés que cambiar el pasaje, entonces tenemos que articular todo esto y proveer la información para la buena toma de decisiones”, resaltó Del Castillo.
Productividad y gastos
A esto, Del Castillo agregó que se debe “mirar el costo real y no el precio de los pasajes”, algo vinculado a la productividad y que puede sumar el bleisure a la política de la empresa.
Ante una eventual desconfianza sobre los gastos corporativos, habló de contrarrestar esa posibilidad con ayuda de la tecnología. “Hoy hay formas de limitar la tarjeta a usos específicos y ayudar al control, sobre todo cuando tenés una nómina muy grande de viajeros corporativos”, expresó.
Así, observó que “si bien el costo sigue siendo clave y la presión sobre los presupuestos es grande, no hay que mirar un viaje puntual, sino la tarifa promedio, para así poder hacer el ajuste que sea necesario”.