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"Estamos en los puntos finales de un acuerdo sobre la base de un programa de inspección conjunta de carácter extraordinario, con la presencia de técnicos brasileros que se instalarán en los valles frutícolas de Río Negro, Neuquén y Mendoza", detalló el funcionario.
"Todavía falta definir los costos del programa, básicamente los honorarios y viáticos de los siete inspectores que llegarán a nuestro país, que deben ser asumidos por los exportadores argentinos", añadió Chiófalo. Destacó que "lo que garantiza la recuperación de la confianza para que se reabran las exportaciones al Brasil es el método de inspecciones conjuntas, con intervención de los dos países y en el caso nuestro del Servicio Nacional de Sanidad Animal y Calidad Alimentaria (SENASA) y las provincias".
"Hay buena predisposición de los brasileños, que acordaron en la última reunión otorgar una tolerancia del diez por ciento de presencia de larvas por cada empresa exportadora", agregó Chiófalo.
El método de inspección conjunta que se implementará consiste en la toma de muestras directas en cada galpón de empaque y su posterior análisis en el laboratorio del resguardo fitosanitario instalado en Villa Regina, detalló el funcionario.
Las expectativas del sector frutícola son importantes en cuanto a la reanudación de las exportaciones al Brasil, que están interdictas desde hace casi 30 días, porque hacia mitad del año finalizarán las ventas por ultramar desde el puerto de San Antonio Este y el mercado de consumo interno se encuentra en una meseta sin perspectivas de crecimiento.
El cierre de la frontera fitosanitaria brasilera se produjo cuando ya se habían exportado un 35 por ciento de las cargas previstas para esta temporada y se estima que unas 80 mil toneladas de fruta no salieron aún hacia el vecino país.
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