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Un frigorífico, situado en la ciudad de Concepción, a 543 kilómetros al norte de Asunción, bajó de 570 a 120 los vacunos faenados por día, lo que amenaza con la paralización de las tareas y el desempleo temporal de alrededor de 300 operarios.
La citada empresa exporta el 80 por ciento de su producción a Brasil, país que junto a Perú ha suspendido sus compras cárnicas, ganado porcino, cuero y otros productos derivados por temor al foco de aftosa detectado hace dos semanas en un pueblo indígena de Pozo Hondo, a 700 kilómetros al norte de Asunción y a 7 de la frontera con Argentina y Bolivia.
Otras industrias cárnicas atraviesan por una situación similar, sobre todo las de la región del Chaco y próximas al departamento de Boquerón, que ha sido declarado en estado de emergencia sanitaria por la aparición de la enfermedad vesicular.
Las empresas frigoríficas de Filadelfia, a 466 kilómetros al noroeste de Asunción, han paralizado prácticamente la faena del ganado vacuno, lo que les provoca una pérdida diaria de alrededor de 50.000 dólares.
La nueva aparición del mal ha motivado una reunión de ministros de Ganadería del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), más sus socios Bolivia y Chile, que se realiza hoy en Bolivia para establecer un plan regional de erradicación.
Las autoridades paraguayas reportaron en octubre del año pasado un foco de aftosa en una hacienda del departamento de Canindeyú, noreste del país y fronterizo con Brasil, lo que derivó en el cierre de varios mercados, como los de Chile, Venezuela, Sudáfrica, Israel, Taiwán y Colombia.
El hecho también llevó a la Unión Europea a una suspensión de un año -en vigor desde febrero pasado- de las exportaciones cárnicas a los países comunitarios, lo que dejó en suspenso una cuota de 1.000 toneladas anuales concedido a este país dentro de la cuota Hilton.
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