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19 de febrero 2002 - 00:00

Argentina clasifica miel para ampliar exportaciones

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Los apicultores argentinos exportan con el origen floral discriminado, pero Irurueta aplica un método químico -el registro de "flavonoides"- reconocido por países de alto consumo que importan también producción argentina a granel.

El método valida el simple recuento de granos de polen (o palinológico), el único hasta ahora a partir del cual se determina si una miel es monofloral según su origen botánico: de eucalipto, de citrus o de tréboles.

La tendencia de la abeja a "pecorear" en flores distintas a las predominantes en la zona de recolección, hace imposible obtener miel monofloral pura.

El nuevo método probado en mieles argentinas en el Instituto de Tecnología de Alimentos del Centro de Investigación Agropecuaria Castelar del INTA, entró en su etapa final y quedará listo en pocos meses, explicó Irurueta.

Se mejorará la competitividad y el precio de las mieles monoflorales argentinas, porque si bien hay similares europeas o estadounidenses, el clima y la tierra le dan otro gusto y una valiosa "denominación de origen" para explotar.

Con un mercado interno muy reducido, la Argentina exportó en los primeros nueve meses del 2001 unas 62.500 toneladas de miel por unos 60 millones de dólares, según datos provisorios oficiales del Ministerio de Economía.

La producción de miel atrajo a miles de productores jóvenes que en las últimas tres décadas protagonizaron el "boom" de la actividad, casi al mismo ritmo con que las abejas africanas avanzaron desde el norte a sus congéneres argentinas.

Sólo China, con 253.000 toneladas, y Estados Unidos, con 101.000 toneladas, superan la producción de miel de la Argentina, en total de unas 90.000 toneladas anuales.

Parte de una tesis doctoral conjunta con la Universidad de Salamanca, que será rendida este año, el trabajo de Irurueta se sirve del registro de flavonoides (compuestos fenólicos presentes en los vegetales) a través de un cromatógrafo líquido.

El método es complementario al análisis de polen, pero despeja las dudas y distorsiones en las normas vigentes del recuento de granos de polen. Para la miel de eucalipto, por ejemplo, se exige 70 por ciento de presencia de granos de polen de esa flor. El umbral es del 20 por ciento para la alfalfa y del 45 para otras flores, en el promedio general.

En España, explica el INTA, este método ha sido empleado para determinar el origen de las mieles empleadas con exclusividad en la fabricación de turrones, como el afamado de Jijona.

Pero cada miel monofloral, además, transporta determinadas cualidades terapéuticas reconocidas muy apreciadas en los mercados hacia donde exporta la Argentina, en especial los europeos.

El INTA identificó y cuantificó los flavonoides en más de 60 muestras de miel producidas en distintas zonas del país, principalmente eucalipto y heimia (tréboles), y analizó posibles correlaciones con su origen floral y/o geográfico.

Los dos principales mercados de destino de la miel argentina han sido, en este orden, Alemania (23.681 toneladas) y Estados Unidos (18.432 toneladas), aunque gran parte es miel a granel.

"Siempre habrá mercado para la miel a granel. Pero la miel diferenciada abre un nuevo mercado interno y expande el externo, donde hay cultura de miel, y se consumen más las monoflorales", afirmó Irurueta.

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