El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Las barreras funcionarán en los municipios de Itaqui, Uruguayana y Sao Borja, limítrofes con Argentina, destinadas a inspeccionar la carga del grano, fundamentalmente para evitar la contaminación con hongos y bacterias, como xanthomonas orizae, inexistentes en los cultivos del sur brasileño, según informaciones oficiales.
No obstante, en la práctica, de acuerdo a versiones de los productores, la medida se puede considerar "proteccionista" para asegurar la comercialización de 5,3 millones de toneladas de la cosecha 2001/2002, aún en la fase inicial, y tratar de evitar la competencia de precios más bajos del producto argentino.
En ese marco, en Río Grande del Sur, el precio de una bolsa de 50 kilos de arroz cayó, de un promedio de 19 reales en enero, entre 16 y 6,50 reales en febrero, reveló el presidente de las Asociaciones de Arrozeros de Río Grande del Sur, (FEDERARROZ), Artur Albuquerque.
Mientras que el arroz argentino, que ingresa en cerca de 100 camiones por semana, llega al mercado local en torno de 15,50 reales beneficiado, según el dirigente, por la incidencia de menor tarifa.
El secretario de Agricultura de Río Grande del Sur, José Hermeto Hoffmann, afirmó que "el retiro de las barreras quedará condicionada al aumento de la actual Tarifa Externa Común (TEC) de Mercosur: de los actuales 12% para el arroz con cáscara y 14% para el arroz beneficiado por el límite de 35%, para impedir la negociación triangular del producto".
En otras palabras "muchos productores gauchos desconfían que importadores argentinos adquieren el grano en los Estados Unidos y Asia, y luego consiguen re-exportarlos para otros países de Mercosur a precios competitivos", dijo el funcionario, al admitir que "en los próximos días también podrán ser montadas barreras en la frontera del estado con Uruguay".
En ese contexto, trascendió que los equipos de la Secretaria de Agricultura de Río Grande del Sur "están orientadas a rechazar las cargas de arroz argentino que no sea acompañada por el certificado fitosanitario del producto".
Mientras que aquellas que llegan con la exigida documentación, serán inspeccionada, pero de ser detectada la presencia de insectos vivos, la carga pasará por un tratamiento en el área de aduanas, para una nueva evaluación.
Del producto, una vez verificado, serán retiradas muestras para el análisis fitosanitario en la Universidad Federal de Pelotas, procedimiento que podrá demorar hasta cinco días, siendo posible por esas exigencias, que haya una retención de camiones en la frontera.
Dejá tu comentario