El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El Jefe de la delegación local del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Jorge Casas, manifestó que "como consecuencia del granizo dejó a cosecheros sin nada para vender y ahora reclaman al gobierno un subsidio para afrontar la crisis".
Destacó que de las quince bodegas existentes durante la década del '70 en todo el departamento, solo subsisten dos, por lo que la mayor trascendencia para el sector sería dada por "la reconversión varietal, de uvas finas tintas que está dando muy buenos resultados".
Describió que hay zonas vitivinícolas como la de Cafayate, en la provincia de Salta, que tienden a bajar el precio de las tintas, donde un cabernet vale 0,40 centavos y un Sirah 30 centavos el kilogramo, por lo que del libre juego de la oferta y la demanda, puede deducirse que la uva cereza para vino bajará notablemente.
"En Tinogasta quienes definen los precios son los bodegueros, aunque en la presente temporada no fue así por el constante aumento de los insumos, por lo que esta crítica situación llevó a todos los productores a vender la uva en cajones en ésta ciudad y en las provincias vecinas como La Rioja, Tucumán y Córdoba", señaló Casas.
Por su parte, el directivo de la Bodega Seleme, Raúl Busleiman, dijo que los cosecheros se vieron obligados a recurrir al sistema de comerciar en forma directa en mercados mayoristas e inclusive con vendedores minoristas, porque "necesitan del dinero para poder afrontar gastos".
Desde la Bodega Longo, se informó que se abona por cajón de uva en fresco entre 3 y 4 pesos, precio reconocido como muy bajo.
En cuanto a la uva para vender, Busleiman destacó que por lo general no se fija un precio inicialmente en la cosecha, sino cuando se libera la misma, recordando que el año pasado se pagó 0,06 centavos en una bodega y en la otra, 0,10 centavos.
Dejá tu comentario