La soja y el maíz sufren el sube y baja en mercados que buscan protección de la inflación
mundial y de la debilidad del dólar.
Los mercados de materias primas se siguen negociando con mucha volatilidad, alcanzando nuevamente cotizaciones récord en algún tramo de la semana recientemente concluida, para finalizar con un marcado derrumbe en las plazas de soja y maíz.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sigue tomando cuerpo la idea de que una gran parte del público inversor se interesa por los mercados de commodities como una manera de protegerse de los efectos de la inflación mundial y de la debilidad del dólar en los mercados internacionales, aunque en los últimos días de la semana las plazas de cereales no contaron con la habilidad de abstraerse de lo que acontecía en los mercados financieros mundiales.
La actividad de los fondos de índice sigue siendo muy activa en todas las plazas y, en especial, las agrícolas. El dinero que migra de los canales convencionales de inversión (bolsas, bonos, etc.) produce un fuerte tumulto en los mercados de futuros de materias primas, ya que éstos son mucho más chicos que aquéllos, exacerbando la tendencia ascendente que se observa.
En muy poco tiempo más, comenzará la actividad de siembra en los Estados Unidos. Dado el actual contexto, con un fuerte protagonismo de jugadores no habituales en estos mercados, cualquier amenaza que impida alguna ligera recomposición en el nivel de existencias finales en el país del Norte tendría un efecto explosivo en las cotizaciones. Por ello, este período del año en el que se inicia el «weather market» (mercado climático estadounidense) será sumamente importante.
Los niveles de humedad que se observan en el medio oeste de los Estados Unidos son por el momento adecuados,lo que seguramente permitirá una implantación puntual de los cultivos, pero el camino por recorrer es muy amplio, y las expectativas crecerán al máximo al acercarse junio y julio, período crítico en el que se lleva a cabo la polinización del maíz.
Amenaza
Está demostrado que una implantación bajo condiciones óptimas no es garantía alguna de buenos rendimientos finales, particularmente en esta temporada en la que se insinúa la amenaza de la corriente de La Niña en el verano boreal, fenómeno que normalmente está asociado con precipitaciones por debajo de lo normal.
Además de los factores que influyen normalmente en el esquema formativo de los granos, como la relación oferta/ demanda y el clima, el mercado prestará atención, seguramente, a algunos de los siguientes factores:
Los precios de los futuros de energía. Cotizaciones firmes del petróleo y sus derivados, como las que estamos observando, pueden mejorar los márgenes de quienes fabrican etanol o biodiésel. Algunas plantas de los EE.UU. se encuentran revisando sus planes de expansión debido a la firmeza del mercado de maíz, principal insumo para la elaboración de este biocombustible.
La legislación en torno a los biocombustibles en Estados Unidos. Resulta muy poco probable que haya modificaciones sustanciales en las leyes que se ocupan de esta materia en un año electoral como el actual, pero de todos modos se escuchan algunos rumores de que se podrían levantar o reducir los impuestos a la importación de etanol, lo que comprometería aún más los márgenes de los procesadores.
La situación del mercado de carnes en Estados Unidos. Las utilidades de los engordadores de hacienda se han visto muy reducidas como consecuencia de los elevados precios de los granos forrajeros y las harinas proteicas de origen vegetal, particularmente en la actividad porcina. Este sector es aún el principal demandante de maíz en los EE.UU. y, consecuentemente, cualquier reducción en los inventarios de animales tendrá impacto en el balance final del mercado de forrajes.
Las perspectivas de la próxima campaña triguera mundial. Las cotizaciones récord del trigo en esta campaña han reducido a un mínimo el uso de este producto como forraje, incrementando consecuentemente la demanda de maíz y harinas vegetales. Esta situación podrá revertirse en el próximo ciclo debido al incrementoen la siembra mundial y las -por ahora-buenas perspectivas productivas.
El programa de conservación de tierras de los Estados Unidos. Hasta el momento, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) se ha resistido a las peticiones de algunos « farmers» enrolados en este programa para permitirles cancelar anticipadamente su adhesiónal sistema e implantar cultivos de verano o trigo de primavera. No queda mucho tiempo para variar esta decisión, pues los productores necesitan tiempo para realizar las labores, particularmente en tierras que han permanecido inactivas durante años. Este programa siempre fue bien recibido por la población norteamericana y parecería políticamente riesgoso modificarlo en este momento. Sin embargo, el persistente incremento en los precios de los alimentos podría flexibilizar esta regulación, tornándola políticamente viable y bien recibida por la población. Como señala el analista de maíz y trigo de la corredora Prudencial Bache, Shawn McCambridge, esta posibilidad resulta muy dudosa, pero en el campo de la política todo es posible.
Dejá tu comentario