Nueve países europeos se unieron a Francia para protestar contra la decisión de Bruselas de retomar las negociaciones para un tratado de libre comercio con Mercosur, al defender que están en juego sus intereses agrícolas. Por su parte, fuentes diplomáticas anticiparon que las negociaciones, a reanudarse posiblemente el lunes, entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur serán "muy difíciles".
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Estos diez países tienen previsto abordar la cuestión durante una reunión de ministros europeos de Agricultura el próximo lunes en Bruselas, justamente cuando la presidencia española de la Unión Europea (UE) prevé anunciar formalmente la reanudación de las negociaciones con Mercosur en una cumbre birregional el mismo día en Madrid.
"Pese a que se trata de una decisión que atañe la competencia de la Comisión (Europea), lamentamos que ésta fuera tomada sin un debate político previo" entre los países miembros de la UE, afirman las diez naciones en la nota que presentarán el lunes en Bruselas.
Fuentes consultadas vinculadas a las negociaciones han señalado que la principal dificultad radica en que los países del Mercosur son muy competitivos en la producción de algunos productos que son "sensibles" para la UE porque también se fabrican o cultivan en los Veintisiete.
La Comisión, que dispone desde 1999 de un mandato de los países de la UE para negociar con el Mercosur un Acuerdo de Asociación, anunció a principios de mes el relanzamiento de las negociaciones, suspendidas desde 2004.
La importancia de acuerdo radica, según diplomáticos de la UE, por "el potencial y la importancia económica" de un acuerdo con los países del Mercosur "por su gran crecimiento económico y porque no tienen acuerdos de comercio preferente con ningún otro bloque regional del mundo".
Sin embargo, Francia protestó de inmediato al estimar que esas negociaciones deben mantenerse en el marco de la Ronda de Doha sobre la liberalización del comercio mundial y que ir más allá podría poner en peligro los subsidios europeos contemplados en la Política Agrícola Común (PAC), de la que es el principal país beneficiario.
Otros nueve países se unieron en los últimos días: Irlanda, Grecia, Hungría, Austria, Luxemburgo, Polonia, Finlandia, Rumania y Chipre.
"Este anuncio es una muy mala señal para la agricultura europea", advierten estos países, estimando que los intereses de ambas regiones no permiten presagiar "progresos" en las negociaciones salvo si Europa acepta "nuevas concesiones" en materia agrícola, algo que sería "inaceptable".
"Es importante que no se susciten entre nuestros grandes socios expectativas que no podemos satisfacer", agrega la nota.
España, que este semestre ejerce la presidencia rotativa de los 27, prevé anunciar la reanudación de estas negociaciones durante la cumbre del próximo lunes entre la UE y Mercosur, que también apoya esa iniciativa.
"La Comisión Europea tomó una decisión" y "la presidencia española la apoya", declaró el lunes el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos.
El panorama, ante el cuestionamiento de varios países de la UE, parece entorpecer el acuerdo aunque los tiempos cambiaron desde el estancamiento de las de las negociaciones, allá por 2004. Hoy el Mercosur es visto por los demás bloques como un socio estratégico importante y la eurozona esta atravesando un duro momento por los temores que despierta las elevadas deudas públicas de algunos miembros de la moneda común. Esto puede inclinar a la UE, sin desproteger al sector agrícola, a ceder posiciones. Sin embargo, lo que no cambió es el gran obstáculo: la agricultura.
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