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El trabajo realizado toma los promedios del último trienio y las tasas de crecimiento de la última década y a partir de allí, fundado en la necesidad de mantener un balance de carbono adecuado que garantice la sustentabilidad del sistema de producción, modifica la asignación de superficies a los cultivos estableciendo una relación cereales/oleaginosas máxima de 2,5:1.
Un punto importante del trabajo es justamente el esquema sustentable que plantea. La FPC realizó también el ejercicio de estimar cómo crecería la producción dentro de las tendencias actuales, tomando como parámetro la tasa de crecimiento de la década, pero sin tener en cuenta una reasignación de la superficie sembrada con cada cultivo en búsqueda de un planteo sustentable. En ese escenario, la superficie destinada a maíz y sorgo, en lugar de incrementarse 45%, disminuiría casi 10%, mientras la superficie sembrada con soja crecería 70%. A pesar de que este escenario genera también un aumento en la producción, ésta sería 7% inferior a los 115 millones de toneladas antes comentadas, ubicándose en los 107 millones de toneladas, aunque ese planteo implica un serio riesgo en cuanto a la sustentabilidad del sistema de producción.
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