En un operativo realizado por la Administración Federal de Ingresos Públicos en siete predios rurales de la Provincia de Buenos Aires, se relevaron 114 trabajadores que se dedicaban a la cosecha de papas de los cuales el 90% (103 empleados) se encontraban en condiciones de irregularidad, además de dormir en dos colectivos en desuso y sufrir condiciones de vida inhumanas.
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Según la AFIP "las empresas agrícolas, de la localidad de General Belgrano, serían proveedoras de importantes comercializadoras de papas fritas congeladas en el mercado local pero no cumplían con ninguna medida de higiene". En los campos inspeccionados se encontraron viviendas precarias, sin agua corriente, energía eléctrica ni baños, en las cuales descansaban los trabajadores, quienes se aseaban en palanganas rodeadas de nylons atadas a postes enterrados en el suelo.
La comida para consumo de los empleados estaba al aire libre, sin adecuada refrigeración que podrían haber sido suministrados a los trabajadores por los propios empleadores.
En algunos de los relevamientos se encontró una gran cantidad de bebidas alcohólicas y envases vacíos, que fueron suministradas a los trabajadores con conocimiento de los empleadores. Los empleados tomaban alcohol desde antes de las 9 de la mañana y llevaban a cabo sus tareas en ese estado.
Durante el transcurso de una de las inspecciones, uno de los empleadores formalizó el trámite de alta de 21 trabajadores no registrados. Dadas las irregularidades constatadas, la AFIP presentó una denuncia penal por explotación laboral ante el Juez Federal.
Como consecuencia de los allanamientos practicados se verificó la situación de reducción a la servidumbre e indicios de trata laboral. Por ello, el juez ordenó el retiro de los empleados del lugar de trabajo y se les brindó alojamiento en un hotel de la zona.
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