Según Idígoras, «Monsanto aún no inició demandas en los tribunales españoles a ninguna de las tres empresas afectadas por la detención de cargamentos con harina de soja argentina: Bunge, Dreyfuss y ADM (Archer Daniela Midland Company), a las que generó un daño de 800.000 euros por cada barco detenido».
Sin embargo, la situación comienza a complicarse con la actuación de oficio de las aduanas españolas, reconoció Idígoras desde Bruselas.
«Esta traba se fundamenta en una práctica abusiva y dominante del derecho de propiedad intelectual en Europa, ya que la harina de soja no está cubierta por la patente de Monsanto en territorio comunitario», agregó el responsable agrícola argentino, quien en ese informe pidió a la CE que inicie una investigación para poner límite a la práctica de la empresa estadounidense que perjudica las exportaciones del país.
En España, las aduanas pararon desdeenero cuatro barcos, dos en Bilbao, uno en Santander y otro en Cartagena, y los juicios están por empezar; dos de ellos fueron remitidos a juzgados comerciales en Madrid.
Además, el mes pasado fue detenido en el puerto británico de Liverpool un barco de la empresa Cargill con 5.900 toneladas de harina de soja, por un valor aproximado de un millón de dólares.
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