... que el frío exterior no se condice con la « temperatura interior» al menos, en lo que al sector agropecuario se refiere y, como si fueran pocos los motivos derivados de la sumatoria de las decisiones oficiales, la actitud de funcionarios y legisladores respecto del campo y sus industrias no ayuda, justamente, a mejorar los ánimos. Es que el « desplante», como se calificó, de la sonriente ministra de Economía, Felisa Miceli; del titular de Agricultura, Miguel Santiago Campos; y hasta del gobernador de Santa Fe, Jorge Obeid, quienes, a pesar de haber confirmado su asistencia, se pegaron el gran « faltazo» a la reunión internacional de soja en el Mercosur que se realizaba en Rosario (y a pesar de que el mismo día estuvieron en la ciudad de Santa Fe por un tema comparativamente menor, tal el inicio de la regionalización del SENASA), cayó muy mal entre productores, dirigentes y organizadores. Después de todo, la soja «apenas» justifica el principal rubro de exportaciones de la Argentina y uno de los más importantes en aportes fiscales... Como si fuera poco para medir la consideración oficial respecto del campo, la primera actividad pública de la novel titular de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados de la Nación, la señora Ana Berraute, en la estratégica reunión sobre política agropecuaria organizada por CARBAP, no la dejó muy bien parada, y no sólo por la falta «de oficio», si no más bien por la ausencia de conceptos. Tanto fue así que resultó claro el «corte» que, los primeros organizadores les dieron a las preguntas que surgían del auditorio y que, del vamos nomás, prometían no ser condescendientes. Pero, al menos Berraute asistió, no así su par del Senado, Silvia Giusti, o el titular de la bancada del Frente para la Victoria de la Cámara baja, el también santafesino Agustín Rossi que, en su reemplazo, mandó al cordobés Alberto Cantarero. «¡Pobre, aterrizó en el barro...!», fue la graciosa conclusión a la que arribó uno de los asistentes, ante la pobre e inconsistente participación del legislador oficialista (un académico, rector de la Universidad de Río IV, originalmente delasotista y ahora « filokirchnerista», que fracasó en sus dos intentos por alcanzar la intendencia riocuartense), quien pareció equivocarse de época, o no estar al tanto de que el gobierno ya lleva casi 38 meses en el poder: presentó un plan a 10 años para definir una «política de Estado para el sector», con abundancia de menciones a la «concertación», el desarrollo de la agroindustria ( concepto ya impuesto en la década pasada), el desarrollo de los mercados, o el incremento de la producción, entre otros sorpresivos «hallazgos».
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... que, por supuesto, con más «oficio», le fue mucho mejor a la titular del ARI, Elisa Carrió, devenida ahora en defensora del sector. Con afirmaciones del tipo: «hay que eliminar las retenciones», «para bajar el precio interno de la carne (el gobierno) destruye la ganadería» o «el campo debe ser el aliado de cualquier gobierno progresista de la Argentina», la blonda chaqueña cosechó aplausos hasta que salió del recinto (lo que hizo inmediatamente que finalizara su presentación, la primera, dejando al resto de los políticos con las ganas del «retruque»). Más tranquilo, pero no menos contundente, el hombre del socialismo, Hermes Binner, señaló que «la Argentina prometía ser como Canadá o Australia..., pero no sucedió». Entre tanto funcionario, legisladores, dirigentes y productores, los corrillos estuvieron a la orden del día y fueron más que variados.
Veamos algunos ejemplos:
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«Sigue el manoseo del área de Ambiente, ahora desplazada de Ginés González García en Salud, nuevamente a la órbita presidencial como en la era Menem, y también con una mujer al frente: Romina Picolotti, quien, en su asunción, se refirió al medio ambiente y los derechos humanos» (sic).
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Que «sólo en Santa Fe ya se perdieron más de $ 1.500 millones por las restricciones impuestas a la ganadería desde el gobierno central». Además del cierre de exportaciones «los novillos pesados perdieron alrededor de $ 500 por cabeza, mientras que a nivel del país, según el vicepresidente de CRA, Néstor Roulet, hay 800.000 animales de más de 480 kilos, que no tienen destino porque el mercado interno no quiere esa mercadería, y tampoco se pueden vender al exterior».
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Que «el Plan Ganadero oficial, masivamente rechazado por las principales provincias (tanto, que en el último CFA hasta hubo una votación interna en la que se decidió no hablar más del tema con Campos), lo único que tiene de nuevo es el nombre: ahora se llama Cambio Ganadero».
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También que «la nueva norma de precios de la cadena ganadera no sirve: además de burocrática, es inconsistente y no sirve ni para el objetivo que se creó. Por caso, ni siquiera contempla el plazo de financiación para fijar los precios del día».
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Varios párrafos aparte mereció el titular de la ONCCA, el multifacético Marcelo Rossi, y no sólo por este tema, sino además por algunos desconocimientos básicos, como que el Instituto de Promoción de Carne ( IPCVA) no está obligado a licitar (a pesar de que él es el representante de Agricultura en ese ente), y que ni concurrió a las dos reuniones previas en la que se votó la asignación de recursos, privados, que él luego objetó por carta. Por supuesto, las demoras en el ROE (Registro de Exportaciones de Carne) fueron la comidilla, a pesar de las afirmaciones del gobierno de que «no habrá más demoras».
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... que también se comentaron temas de otros sectores, como el SIAL de Oro que, parece, ganará este año un producto de una láctea argentina, en la más que emblemática Feria Internacional de Alimentos (SIAL) en el mundo, que se realizará en octubre próximo en París, y eso, a pesar de la crisis por la que atraviesa el sector lechero local, entre otras causas, por el mantenimiento de la suba de las retenciones en las ventas al exterior. Esto comenzaría a sumar más protestas y asambleas a las que ya se vienen realizando por el tema de la carne. El sector agrícola no quedó fuera de los corrillos y, además del clima (que está jaqueando otra vez, el arranque de la campaña), parece que avanza el consenso sobre una propuesta, también privada, para el registro electrónico de todas las operaciones con granos, que permitiría contar con precios ciertos, orientadores, para toda la cadena agrícola, y se administraría desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires... Pero, sin duda, uno de los temas más sorprendentes que se escuchó estuvo relacionado, nuevamente, con el SENASA, pues parece que sigue demorando la respuesta al brote de rabia que se está produciendo en el Chaco. La enfermedad, trasmitida por los murciélagos, no es nueva en esa región, pero el problema ahora es que no hay más laboratorios nacionales que produzcan la vacuna y, dado que no hay banco de vacuna (a pesar de las alrededor de 500.000 cabezas susceptibles que hay en la zona más crítica), el organismo sanitario pidió dos meses para «evaluar» desde dónde se importa. A ese lapso, habría que agregarle otros dos meses entre aplicación y efecto del medicamento. Conclusión, dicen que se está contrabandeando vacuna desde Bolivia...
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