Hoy, por ejemplo, no es descabellado negociar un arrendamiento en la zona núcleo en niveles próximos a 1.200 kilogramos por hectárea.
La demanda es muy firme dado el gran interés que muestra el sector arrendatario y la contracción de la oferta, venida de la mano de un mayor interés por parte de los propietarios por retomar la explotación de sus lotes agrícolas.
Por otro lado, está la rentabilidad de aquel que explota el suelo. Este es el caso del arrendatario. Este actor de la producción está compuesto, a su vez, por dos agentes, el productor grande y la empresa comercial.
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