El mercado
estadounidense
y el
volumen de
la inminente
cosecha
sentarán las
pautas de
precios para
los próximos
meses, al
menos en
maíz.
El mercado climático de los EE.UU. entra ya en su última fase y en pocos días más se comenzarán a recolectar los primeros lotes de maíz en ese país.
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El tour anual de Pro-Farmer y J. Deere realizó un minucioso conteo de chauchas de soja en siete estados y solamente en dos de ellos -Iowa y Dakota del Sur- la suma se encontraba por encima de la del año anterior. Este factor, y el hecho que en las últimas semanas el rating semanal de este cultivo haya declinado, refuerzan la idea de que el Departamento de Agricultura (USDA) recortará la producción sojera norteamericana en su próximo informe de setiembre.
La condición de los cultivos indica que, no obstante haber crecido en un punto porcentual en esta semana, la soja en condición «buena a excelente» declinó por debajo de lo que se encontraba el año pasado a esta altura. De todas maneras, tomar a setiembre como un indicador fidedigno de lo que resultará ser el tamaño final de la cosecha norteamericana no ha resultado ser, históricamente, una buena recomendación. En el curso de las últimas treinta campañas hubo 16 en las cuales el informe revelado en setiembre superó al de agosto; sin embargo, en diez de esos 16 años, el informe de enero superó al de setiembre. En otras 14 campañas la estimación de setiembre declinaba respecto de la de agosto y en siete de esas 14 campañas el número final, revelado en enero, se ubicaba debajo de la proyección de setiembre.
Elementos favorables
Los mercados de granos, en general, y más allá de alguna preocupación generada recientemente por el comportamiento errático de las plazas financieras, continúan firmes en su tendencia, y pueden citarse como elementos favorables a este movimiento algunos de estos factores:
La debilidad del dólar y la estricta relación entre la demanda externa y esta moneda, en la que se expresan los precios de todos los commodities.
Las muy bajas relaciones entre los stocks finales proyectados y el consumo de granos mundial, particularmente en trigo, como consecuencia de importantes fallas productivas en vastas regiones del mundo.
La reducción en la producción de las principales cinco semillas oleaginosas en el mundo, que solamente cayeron en cuatro de las últimas 25 campañas.
El crecimiento en la capacidad instalada para la elaboración de biocombustibles, tanto etanol como biodiésel.
La bonanza económica mundial, ya que a pesar de la firmeza del crudo y las amenazas de recortes crediticios, se espera un nuevo crecimiento económico en el mundo.
Los temores de subas en los alimentos determinan que países fuertemente importadores, como India, ejerzan políticas de reducción de aranceles para compensar las subas internas de los productos oleaginosos. También China, ante la importante suba en su índice inflacionario relacionado con el rubro alimentación en el curso del mes de julio, resolvió aumentar su plantel de cerdos en el largo plazo, lo que determinará un mayor uso de granos y subproductos forrajeros.
El trigo prosigue su tendencia ascendente, producto de la escasez mundial y de una fuerte demanda que aún no está dispuesta a racionar su consumo a pesar de las cotizaciones récord que se registran en todo el mundo.
El USDA anunció que las ventas de trigo estadounidense de la semana pasada alcanzaron la cifra de 1,23 millón de toneladas, 17% por encima de la semana anterior y 1% más que el promedio de ventas de las últimas cuatro semanas. La cifra se ubicaba, también, bastante por encima del rango de entre 700 mil a 1,1 millón de toneladas aguardadas por los operadores de Chicago.
Los precios siguen negociándose a niveles récord en las plazas norteamericanas de Chicago, Kansas y Minneapolis y en la importante plaza europea de París.
Contribuye al clima de fortaleza en los precios internacionales la ausencia de lluvias en nuestro país, que a pesar de contribuir con 2% de la producción mundial, aporta 8% al comercio mundial. También complicanla situación las persistenteslluvias, que siguen demorando la recolección de la cosecha europea.
Pocos días atrás, Canadá revelaba una proyección oficial de 20,3 millones de toneladas,-1,2 millón inferior a la proyección del USDA de principios del mes de agosto. También se comentaba esta semana que Australia apenas podría superar los 20 millones de toneladas de producción, campañaque el USDA proyectaba en 23 millones en su último informe mensual.
La mayoría de los analistas de este cultivo señalan que la proyección mundial elaborada por el USDA en este informe, de 610 millones de toneladas, debería ser corregida entre cinco y diez millones menos en los próximos informes, reflejando el empeoramiento del escenario productivo mundial. Es probable que a una menor producción se corresponda un menor consumo, lo que implicaría que las existencias finales de este producto no se comprometan aun más de lo que están.
Si, por el contrario, no se racionase el consumo a pesar de los altos precios que hoy se registran, los stocks finales del mundo podrían declinar al preocupante nivel en que se encontraban hacia el final de la década del 70.
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