El Gobierno estableció los protocolos de calidad para la producción de aceite de oliva y de jamón crudo, a fin de "garantizar a clientes y consumidores" en ambos productos argentinos "atributos de valor diferenciadores".
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Tanto para el aceite de oliva como para el jamón crudo, el Gobierno consideró que "en el mercado global, el grado de exigencia de clientes y consumidores respecto de la calidad de los alimentos se ha elevado en virtud del aumento de la información disponible y de la diversificación de la oferta".
Mediante la resolución 75, publicada en el Boletín Oficial, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca aprobó el protocolo de calidad para la producción del aceite de oliva argentino, de adopción voluntaria por parte de las empresas del sector.
Y a través de la Resolución Conjunta 66/2011 y 16/2011 de las secretarías de Agricultura y de Comercio Interior, se estableció el protocolo para la producción de jamón crudo, que cubren desde la recepción de la materia prima hasta la obtención del producto terminado.
Además de la previa identificación de los animales destinados a este producto final, el protocolo establece que las piezas deben tener un peso mínimo de 10 kilos, la temperatura de los jamones al momento de la recepción será menos a 5 grados, entre otras normas.
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