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El clima fue excelente para este cultivo y fue clave en el logro de calidad y rendimientos, básicamente fue un verano seco, recién a fines de marzo llovió, por lo que no hubo inconvenientes para la producción, ya que la cosecha se inició en la primera semana de febrero.
«La cosecha de tomates de este año está terminando bien, hoy podemos hacer una primera evaluación positiva, todo fue normal, con un muy buen rendimiento, el promedio fue de 52 mil kilos por hectárea, en lo que hace a los productores que trabajan con nosotros y en algunos casos el promedio fue de 60 o 70 mil kilos y con buena rentabilidad», comentó Mario Concetti, el gerente de La Campagnola, al ser consultado al respecto.
A pesar de la crisis económica que atraviesa el país,
Los productores apuntan a que en la próxima temporada se respeten los precios internacionales, ya que están produciendo, tanto en calidad como en cantidad al igual que en los mejores sitios productores del mundo. El precio internacional de la tone-lada de tomates es de seis dólares, por lo que el kilo se debería pagar al productor aproximadamente dieciocho centavos el kilo de tomates, pero esto se deberá debatir con las industrias a mediados de año cuando se realicen los contratos.
Este año por primera vez, los productores de tomates demoraron el inicio de la cosecha hasta que las industrias no aceptaron rever los precios, así se acordó que la deuda que tenían con las industrias por entrega de insumos la pagarían entregando el kilo a 7 centavos y el resto de la producción se pagó entre 6 y 8 centavos el kilo.
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