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El estudio sostiene que parte importante del conocimiento científico sobre las semillas transgénicas se desarrolló en el ámbito privado.
En el caso de la soja, se codificó genéticamente la capacidad de tolerar altas dosis de glifosato, herbicida genético que, aplicado a los cultivos en las etapas que anteceden y siguen a la siembra, permite aumentar notoriamente las cosechas.
Sin embargo, apunta el análisis de la CEPAL, los resultados en términos de rebaja de costos no han sido categóricos, porque el ahorro derivado de la reducción del volumen de pesticidas se ve contrarrestado por el alto costo de la semilla transgénica.
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